miércoles, 2 de mayo de 2012

Escribe tu final 7:LA CIGARRA Y LA HORMIGA.



Un día caluroso de verano la Cigarra despreocupada descansaba y se abanicaba sobre los pétalos de una flor.
Las condiciones del día eran perfectas como para tomarse un buen descanso, pero eso no estaba dentro de los planes de un grupo de hormigas que a pesar de los penetrantes rayos del sol no paraban de trabajar arduamente.
La cigarra las veía pasar de bajo del pétalo sobre el cual muy cómodamente estaba descansando a la sombra de un árbol que se encontraba junto, y se preguntaba porque a pesar de las condiciones del día seguían esforzándose y recolectando comida que para su gusto era demasiada para tan pequeños animalitos, pero no le importó y despreocupado el siguió con su rutina.
Pero la despreocupada cigarra había olvidado que faltaban muy pocos días para que el invierno llegara al bosque donde vivía y el buen clima y el alimento iban a escasear.
Los días calurosos continuaron durante todo el verano y otoño. La cigarra no tuvo la idea de preguntarles a las hormigas que pasaban de bajo de él porque tanta prisa, esto probablemente lo pudo haber salvado de sufrir las consecuencias que su relajación y despreocupación le iban a traer en un futuro no muy lejano.
Pocas días antes de que llegara el invierno y ya cumplido su itinerario las hormigas se tomaron unos días para descansar y revisar con tranquilidad si no les había faltado alguna cosa o se les había pasado algún detalle, la comida ya era la suficiente, la leña estaba cortada y empacada, sus hogares protegidos contra los fuertes vientos, todo estaba como fue milimétricamente planeado con meses de anticipación.
En eso una familia de hormigas que caminaban por un sendero se topó con la cigarra que a sus anchas descansaba sobre el mismo pétalo que lo habían visto durante el verano y le preguntaron que si a caso ya tenía todo preparado para soportar el intenso invierno que se aproximaba. Al escuchar la cigarra la palabra invierno se asombró pero no le puso mucho interés y volteó hacia las hormigas y les dijo: no se preocupen pequeñas amigas a partir de mañana recolectaré mis víveres y pasaré el invierno sin problema alguno; las hormigas incrédulas se voltearon a ver entre ellas y susurraron entre ellas: si sólo faltan dos días para el invierno, pero vieron demasiado segura de sí misma a la cigarra y la dejaron que siguiera descansando para no molestarla más.
Los dos días pasaron volando y el congelante invierno llegó al bosque, la cigarra todavía andaba buscando alimento para sobrevivir pero este pareciera que había desaparecido ya que los demás animales sí se habían organizado a tiempo y recolectaron todo el que más pudieron y así casi acabaron con él.
La pobre cigarra no tuvo otra más que comer lo poco que encontraba y esconderse debajo de los pastos y plantas que con el invierno estaban secos por completo, hasta que un día ya no encontró alimento alguno y su cuerpo sin fuerzas ya no podía caminar más.
Las hormigas salieron de sus hogares para recolectar un poco del agua que se derretía de las ramas secas cubiertas por hielo de los arboles y pasmadas quedaron cuando vieron a la cigarra tirada en el piso con su cuerpo sin fuerza alguna cubierta por una pequeña capa de hielo, rápidamente corrieron hacia ella y se percataron que su corazón aún latía, ella todavía se encontraba con vida. Entre las hormigas cargaron a la cigarra y la llevaron rápidamente a su hormiguero para darle asilo y unos buenos trapos para calentarse.
Prendieron la chimenea, acomodaron un sillón frente a ella, prepararon comida y te caliente, cuando la cigarra despertó no daba crédito a lo que había pasado, ¡Amigas me han salvado!, la cigarra estaba llorando de alegría ya que gracias a sus amigas hormigas el seguía vivo.
De palabra y de corazón les agradeció a todas y cada una de las hormigas y juró que nunca más se confiaría tanto y se volvería igual de responsable y trabajadora que ellas, como agradecimiento el resto del invierno tocó bellas melodías con sus patitas para ellas ya que él pensaba que su canto nunca más se iba a escuchar.

Cuento La Cigarra Y La Hormiga
Grupo Editorial García
Edgar Loranca Xique
24 Años
Biblioteca Sor Juana Ines De La Cruz
Acajete, Puebla.


jueves, 26 de abril de 2012

Carta reclamo 22: A un vendedor


Carta de  reclamo a un vendedor de copiadoras que salió defectuosa

Estimado proveedor:

Como tenemos tiempo de tener trato en compra, venta, reparaciones, servicios e insumos en  copiadoras, me tomo la confianza de escribirle esta carta de reclamo ya que esta vez no estoy satisfecha  con la última copiadora que me vendió.  Desde el primer día que me la entregó empecé a tener dificultades con ella; en primer lugar las bandejas  no embonaban bien y eso bloqueaba que siguiera sacando copias pero no le tomé mayor importancia ya que podría ser que todavía no me adaptaba a la copiadora pues tiene diferentes funciones; no todas las copiadoras son iguales. Lo tomé con calma además emocionada de tener una nueva ya que la anterior me fallaba mucho, pero sabemos que era por viejita. Además no tenía de qué preocuparme pues usted me garantizó el producto; simplemente lo llame por teléfono, agradeciendo que inmediatamente tomó su tiempo  para  checarla,  confirmando que  tenía un pequeño defecto pero que en ese momento me la podría arreglar y que  no me daría más problemas.

   Pasó no más de quince días y la copiadora empieza a sacar unos puntos negros, usted sabe perfectamente que no me gusta dar copias con mala calidad, y para variar se bloqueó por que ya me pedía el primer servicio.  No podía  creer que este lapso ya tenía que invertir en una copiadora nueva. Entonces me preocupé por que si me iba a pedir el servicio cada quince días no me convenía porque sólo trabajaría para pagarle ya que usted es el encargado de los servicios de la máquina. Como usted sabe ha venido continuamente si no es por una cosa es por otra, y esto ocasiones que por cada vez que le pasa algo a la máquina dejo de tener servicio de copias y aquí la gente es muy exigente y se molesta  por el hecho de no tener el servicio.

   Sé que cada vez que viene me explica y me enseña cómo arreglarla por si me vuelve a dar problemas para que la pueda componer yo misma y no esté esperando hasta que usted pueda tener el tiempo, pero ese no es la solución. Lo perfecto sería que trabaje sin dificultades como las anteriores. Tal vez al empezar a vender otra marca  es lo que le está afectando ya que usted tenía mucha experiencia en la marca anterior que habíamos manejado. Además de no poder enseñarme todas las funciones porque no las sabe, ahora hasta le cuesta trabajo encontrar los insumos, el tóner que es esencial le cuesta trabajo entregármelo. Imagínese cuando vayamos a necesitar alguna refacción ¿voy a tener parada la copiadora por más tiempo? ¿No lo cree?

   No dudo de su trabajo porque es usted un excelente técnico. Su trabajo siempre ha hablado por sí mismo, nunca habíamos tenido dificultades. Sólo quiero que medite si conviene que trabajemos con la marca actual ya que nos ha provocado conflictos y no quiero que este afecte la relación de negocios que tenemos hasta la fecha y que continuemos  trabajando como siempre.

Graciela Ortega Vázquez
Biblioteca: “Sor Juana Ines De La Cruz”
Localidad: Acajete

Escribe tu final 6: El Ruiseñor y la rosa


Libro: Cuentos y Poemas en Prosa
Autor: Oscar Wilde

Ha dicho que bailaría conmigo si le llevaba unas rosas rojas —se lamentaba el joven estudiante—, pero no hay en todo mi jardín una sola rosa roja.
Desde su nido de la encina, óyele el ruiseñor. Miró por entre las hojas asombrado.
— ¡No hay una sola rosa roja en todo mi jardín! —gritaba el estudiante. Y sus bellos ojos se llenaban de lágrimas.
—¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído todo cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y tengo que ver mi vida destrozada por falta de una rosa roja.
—He aquí por fin al verdadero enamorado— dijo el ruiseñor—. Le he cantado todas las noches, aun sin conocerle; todas las noches repito su historia a las estrellas, y ahora le veo. Su cabello es obscuro como la flor del Jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea; pero la pasión ha tomado su rostro pálido como el marfil y la pena le ha marcado en la frente con su sello.
—El príncipe da un baile mañana por la noche— murmuraba el joven estudiante—, y mi adorada asistirá a la fiesta. Si le llevo una rosa roja, bailará conmigo hasta el amanecer. Si le llevo una rosa roja, la tendré en mis brazos. Reclinará su cabeza sobre mi hombro y su mano estrechará la mía. Pero no hay rosa roja en el jardín. Por lo tanto, tendré que estar solo y no me hará caso ninguno. No se fijara en mí para nada y mi corazón se desgarrara. 
—He aquí al verdadero enamorado— dijo el ruiseñor—. Sufre todo lo que yo canto: todo lo que es alegría para mí, para él es pena. Realmente el amor es una cosa maravillosa; es más precioso que las esmeraldas y más caro que los finos ópalos. Perlas y granates no pueden pagarle porque no se haya expuesto en el mercado. No puede uno comprarlo al vendedor, ni pesarlo en una balanza para adquirirlo a peso de oro.

El joven estudiante estaba tan triste pues el baile se acercaba y él sin conseguir una rosa roja, las esperanzas de bailar con su amada eran cada vez más escasas, todo parecía quedar en una sola ilusión, el corazón se le hacía pedazos.

Mientras tanto el ruiseñor contemplaba la tristeza del joven estudiante, él trata de consolarlo con la melodía de sus cantos, pero la tristeza del joven era cada vez más que ya no le importaba lo que pasaba a su alrededor, el joven estudiante ya desconsolado mirando las rosas que tenía en el jardín murmuró: —¿De qué me sirven estas rosas aun siendo las más lindas de todos los jardines? No, las más bellas de todo el reino, no pueden darme la felicidad, mi amada estará ahí esperando aquellas rosas rojas que yo no podré llevarle, y yo estaré solo y triste, con el corazón roto y solo porque no encontré las rosas rojas que ella tanto anhela, vaya qué cruel es la vida cuando tu felicidad depende de algo que no está a tu alcance-.

El ruiseñor no soportó tanta tristeza, tanto dolor, y mirando al cielo cantó la melodía más dulce que podía cantar, la melodía más perfecta. El cielo brilló como nunca había brillado y los rayos del sol cubrieron aquel jardín de rosas que en un instante cambiaron de color rosa a un color rojo, el rojo más hermoso que jamás se había visto en ningún reino.

El joven sorprendido y sin saber lo que había pasado miró las rosas y en voz baja dijo —Qué felicidad ¿será un milagro?, o será que el amor es más fuerte que cualquier tempestad, jamás mi corazón había sentido tanto placer—. El ruiseñor miró al joven, ahora sus ojos estaban llenos de un brillo y su cara no podía ocultar la felicidad—. Ahora sí podré marcharme en paz mis cantos seguirán siendo bellos, tan bellos como el amor que siente este joven por su amada— el ruiseñor emprendió su vuelo y cuentan que donde haya tristeza por un amor el estará ahí cantando sus más bellas melodías, cantándole al amor.

Luis Alberto Molinos Badillo
Atlixco Puebla
Biblioteca Presidente Juarez No. 57



Escribe tu final 5: El Boqueo



Autor: Murilo Rubiao
y Minerva


Al tercer día de haber dormido en el pequeño departamento de un edificio recién terminado, oyó  los  primeros ruidos. Normalmente tenía el sueño pesado y aun después de despertarse le tomaba tiempo integrarse al nuevo día, confundiendo pedazos de sueño con fragmentos de realidad. No dio importancia, de inmediato, a la vibración de los vidrios, atribuyéndola a una pesadilla. La oscuridad del aposento contribuía a fortalecer esa frágil certeza. El barullo era intenso venía de los pisos superiores y se parecía a los producidos por las palas de demolición, encendió la luz y consulto su reloj: las tres. Le pareció raro. Las normas del condominio no permitían un trabajo de esa naturaleza en plena madrugada pero la maquina proseguía su impetuosa tarea. Los sonidos aumentaban y crecía la irritación de Gerión contra la compañía inmobiliaria, que le garantizara una excelente administración. De repente los ruidos cesaron.

Volvió a dormirse, pero un grito estremecedor lo despertó, sobresaltado se paró de la cama y no podía creer lo que veía, se frotaba los ojos pensaba que todavía estaba dormido, no podía entender lo que sus ojos veían.  Todos corriendo desesperados ¿Qué pasa? ¿Por qué estaba en la calle?¿a qué hora salió? De pronto vio algo horrible: su padre, hermanos y madre llorando desgarradamente. Tocándolo, abrazándolo y el no sentía nada se miraba en el piso ensangrentado sin moverse y no lo creía. ¡Si él estaba bien!, es más, ya se le estaba haciendo tarde para el trabajo.

Se desesperó ¿por qué no despertaba, de ese sueño que no era para nada agradable? Sin poder comprender y deseando mil veces que en realidad fuera una  pesadilla, alcanzo a oír a unas personas que decían –Estuvo muy fuerte. Fue de ocho punto seis  grados ¡destruyó todo! –. Y viendo el cuerpo inerte dijeron: –¡pobre era tan joven!

María  Minerva López  Vázquez
Biblioteca Pública Municipal  “Mtra. Rosa Esther Adame Quiñones”  No 8617
Junta Auxiliar La Gloria, Cd Serdán, Puebla.

Carta reclamo 21: A un taxista


Estimable señor taxista “distraído”:

Disculpe en primer lugar que le haya añadido este adjetivo que, después del rato que he pasado a su lado, le va perfectamente.

Considero que su apreciable trabajo merece todo mi respeto, entiendo por lo que usted tiene que pasar cada día: tráfico, el ir y venir, clientes  apurados y retrasados,  etc.  Y aun así no justifico el coraje que  me hizo usted pasar por su distracción y descuido.

Sé que los temas políticos están en boga, que hacer platica al pasajero es su deber de cordialidad cuando el pasajero es amable y tiene ganas de platicar pero considero una irresponsabilidad de su parte que por ir hablando acaloradamente de sus preferencias políticas, sus quejas por las obras de remodelación en la ciudad y hasta de si su mujer no le dio de desayunar, se le haya olvidado la dirección que yo le di para que me hiciera el grandísimo favor de llevarme, o lo que es  peor, que  la confundiera con otra mucho más alejada de la dirección en la que me esperaban.

Yo, dándome cuenta de su distracción y de su euforia ante los temas que iba discutiendo como en un monólogo interior y a ratos como si hablara directamente con el mismísimo presidente, le volví  a indicar la dirección a la que quería que me llevara y ya viéndome muy lejos de la ruta que yo tenía en mente, interrumpí su discurso para señalarle su descuido y usted se atreve a contestarme que sí, que íbamos bien pero que habíamos tomado otro camino, siendo obvio que se  había despistado y estábamos viajando en un espiral mientras podíamos haber ido en línea recta.

Agradezco que aunque ya tarde haya usted retomado el camino correcto y yo por fin llegara a mi destino, lo que no puedo entender es que todavía llegando al lugar, después de tan largo viaje, usted no tuviera cambio y me haya hecho perder otros minutos más para ir a cambiar mi billete que no era de una alta denominación, todavía en medio de sus dilucidaciones acerca del bienestar social y la crítica profundamente indignada a las personas irresponsables que no hacen bien y con amor su trabajo.

Ya que el valiosísimo tiempo no vuelva atrás y es irrecuperable, sólo  le recomiendo de todo corazón que vea hacía sí mismo, que intente encontrar en su ser un poco de concentración y que antes de criticar a otros haga una crítica constructiva de usted mismo, por su propio bien y por el bien de los que tomamos un taxi creyendo que llegaremos más rápido.

Yo me aconsejo que  para la próxima que vaya a tomar un taxi pida que me lleve por el camino corto.

Agradezco su  “atención” (eso espero) y le pido reprima un poco sus dotes de vocero de todos los afligidos y los quejumbrosos.
Laura Montiel Ugarte
Ciudad Serdán

Escribe tu final 4:PALOMAS BLANCAS Y GARZAS MORENAS



Mi prima Inés era rubia como una alemana. Fuimos criados juntos, desde muy niños, en casa de la buena abuelita que nos amaba mucho y nos hacia vernos como hermanos, vigilándonos cuidadosamente, viendo que no riñésemos. ¡Adorable, la viejecita, con sus trajes a grandes flores, y sus cabellos crespos y recogidos, como una vieja marquesa de Boucher.

Pero cuando mi abuela se descuidaba mi prima Inés y yo peleábamos como dos grandes enemigos, discutíamos por cualquier cosa y nos arrebatamos todo lo que tuviéramos en las manos; y cuando se daba cuenta mi buena abuelita de lo que hacíamos,  nos sentaba en el sofá  y nos hacia reconciliarnos y prometer que ya no volvería a pasar, mi prima y yo no teníamos de otra más que darnos la mano y más aún: darnos un abrazo de hermanos.

El tiempo nos traicionó y mi abuelita murió. Lo que quedó grabado en nuestra mente y corazón de mi prima Inés y yo, fueron sus últimas palabras de que dejemos de pelear y que nos  tratemos como dos grandes hermanos y amigos. Desde ese entonces mi prima y yo valoramos mucho a mi linda abuelita y todo lo que nos enseñaba y nos decía del amor de primos y hermanos.

Ahora que ya no está mi abuelita entre nosotros nos llevamos muy bien mi prima Inés y yo, aunque ya sea demasiado tarde. Por que sé que mi abuelita le hubiera gustado muchos vernos así, sin pelearnos cada vez que Inés y yo nos veíamos.

Autor: Rubén Darío
Nombre: Jacqueline Guzmán Fabián
Biblioteca Regional Presidente Juárez
San Juan Tianguismanalco, Pué.

Escribe tu final 2: El Príncipe Rana.


Texto en español: Herenia Antillòn Almazàn.

Había una vez una princesa a quien le encantaba jugar con su pelota de oro. Cuando hacía calor, le gustaba sentarse junto al viejo pozo del bosque y lanzar la pelota al aire.
         Unos días le resbaló de sus dedos y cayó al pozo. Como era tan hondo, la princesa no podía ver el fondo.
—¡Oh qué tristeza! ¡Nunca la podré sacar!— Y empezó a llorar.
Repentinamente, oyó una voz que le decía:
—¿Qué sucede princesa?
Ella miró en dirección a la voz y vio a una rana que asomaba la cabeza fuera del agua.
—Ah, sólo eres tú—dijo—.Pero ya que preguntas, estoy triste porque mi pelota de oro cayó al pozo.
—Yo podría sacarla—contestó la rana. ¿Pero, que me darías a cambio?
—Lo que desees. ¿Quieres mis perlas…o tal vez prefieres mi corona de oro? —La rana le contestó: —¿Qué haría con una corona? Sacaré la pelota si me prometes que serás mi amiga, que me invitarás a cenar y que podré dormir en tu casa.
—De acuerdo—, respondió la princesa pensando que la rana sólo hablaba tonterías.
La rana se sumergió hasta lo más hondo del pozo y pronto regresó con la pelota de oro en la boca. En cuanto dejó la pelota a los pies de la princesa, ella la tomó y salió corriendo de regreso al castillo, sin siquiera darle las gracias.
—¡Espera, no puedo ir tan de prisa! —gritó la rana. Pero, la princesa no le hizo caso.
La princesa había olvidado todo lo relacionado con la rana, cuando un día mientras cenaba, oyó que alguien subía por las escaleras de mármol del castillo haciendo plish-plash. Luego oyó una voz que gritaba: —Princesa, ¡Ábreme la puerta! —. La princesa curiosa, fue a abrirla, pero cuando vio a la rana cerró la puerta de un golpe.
Nunca más se supo del destino de la rana. Pasó el tiempo y un día la princesa enfermó de un extraño mal. Todo el grupo de médicos y curanderos del reino se reunieron para investigar qué sucedía con la princesa, pues no era la misma desde que había recuperado su pelota de oro y su estado cada vez era mas crítico ya que no podía hablar, caminar  ni mucho menos  moverse.
El rey se encontraba totalmente triste y desconsolado por lo que prometió regalar grandes extensiones de tierras y joyas a aquella persona que pudiera sanar  a su única hija. De todas partes del planeta acudieron médicos, hechiceros, brujos y videntes, sin obtener resultados satisfactorios.
Un día, el rey acudió desesperado a buscar a un hada del bosque y al llegar a su presencia le suplicó que lo ayudara y a cambio se volvería un rey muy noble y piadoso. El hada accedió a su petición y pidió al rey que viajara a los lejanos pantanos y buscara a la rana que habla, la llevara al castillo y que la rana ungiera el cuerpo de la princesa con sus ancas y le diera un beso. El rey cumplió la petición, viajó día y noche por todo el reino hasta localizar a la rana, pedirle disculpas, suplicarle que le acompañara y prometerle que nunca más la princesa iba a olvidar sus promesas.
Después de meditarlo pacientemente y razonar que la venganza nunca es buena y que no se puede vivir con rencores, el sapo accedió a acompañar al rey y al llegar al castillo y seguir las instrucciones la princesa se recuperó, a la vez la rana se transformó en un apuesto galán quien conquistó inmediatamente a la princesa y dicen que después de algún tiempo se casaron, tuvieron dos hijos  y llegaron a gobernar  un reino donde la gratitud y la honestidad son valores fundamentales para la convivencia.




J.Trinidad Pedro Bernabé Juárez Alcázar
Biblioteca Sor Juana Inés de La Cruz
Acajete, Pué.

miércoles, 25 de abril de 2012

Carta reclamo 20


Carta a un Chofer de microbús que diario dan un mal servicio
(con algunas excepciones)
Me gustaría empezar preguntándole:
¿Por qué eligió un empleo de servidor publico si probablemente no es paciente ni con usted mismo?
Bueno, como todos los días, hay que cumplir con lo que en ocasiones se puede volver monótono y eso es la rutina del día a día. A qué me refiero: levantarse, vestirte, tender tu cama (no me incluyo), desayunar, saludar a tus padres o familia con que convives. En fin, darle una buena cara al día que ha iniciado y prepararte para salir a la escuela o al trabajo y pensar ¿porqué no? hoy será un buen día y que te la pasarás bien (aunque en ocasiones desde que nos levantamos pinta mal el día, pero son menos).
Hasta este momento todo fluye como debiera en paz, sereno, relajado, etc.; desafortunadamente por la mala economía y por los gobernantes incompetentes e inhumanos que hemos tenido en toda nuestra historia reciente hablando esto después de nuestra independencia de la invasión española, la mayoría de los mexicanos desafortunadamente tenemos un sustento económico excesivamente inestable, no contamos con los recursos necesarios como para hacernos propietarios de un vehículo particular con el cual podamos trasladarnos de un lugar a otro sin tener que hacer uso obligatorio del tan malhecho servicio público, gracias a que es más económico y accesible a la mayoría de la gente y no implica un gran impacto a nuestras bolsas.
Hasta aquí la solución parecería haber sido sacada de un cuento de hadas o haber sido inventada por algún sabio de nuestros tiempos; desafortunadamente toda acción tiene una reacción así como todo efecto tiene una causa, y en México esto pareciera inevitable, esto se ve reflejado en el pésimo servicio que las empresas les entregan a sus clientes que creo no se dan cuenta que si no fuera por nosotros desaparecerían pero desafortunadamente también nosotros no nos moveriamos sin ellos, en fin.
Después de tirarle un poco de carrilla también a nuestros políticos que bien merecida se la tienen, pasemos a nuestro punto: el chofer del autobús, microbús, pecera, combi, etc., etc., etc., que en su mayoría parecieran haber sido sacados del reclusorio de la vuelta de la esquina, algunos más de un museo de historia, otros, del manicomio. ¡Vaya una minuciosa y detallada selección de personas! y muchas de ellas también respetables personas sin duda alguna pero de ellos no hablaremos ya que son uno entre cien.
Te encaminas a la parada respectiva y en el trayecto casi siempre sueles ver que se pasan dos o tres unidades de la ruta a tomar y cuando llegas a la parada, ni un perro cruza la calle. ¡Ah, pero eso sí!, cuando a lo lejos ves que vienen 4 o 5 microbuses checas tu reloj y dices estoy a tiempo pero por irse correteando entre ellos se te pasan sin siquiera voltear a verte y así sin más te quedas otra vez un buen rato esperando a que llegue la próxima y rezar por que venga sola para que no te vuelva a pasar la misma historia, hasta aquí todavía lo tomas con filosofía, pero ya empieza a causar efecto el chofer en tu día y algo peor en tu vida.
Una vez que llega le haces la parada en el lugar indicado por las señales de transito, y se paran a donde su regalada gana se les da casi siempre a diez metros de ti y tienes que caminar hasta donde el señor quiera y mande. Apenas colocas un pie en el escalón de subida y lo primero que percibes es un entorno de: ¡PELIGRO!, ¡PRECAUCION!, BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD, y un aroma a chica fresita que hasta la inquisición la pudo haber aplicado en torturas en sus tiempos,(es otro aspecto que te baja dos rayitas de buena vibra); lo consiguiente por naturaleza humana es subir el otro pie, pero cuando éste apenas se empieza a despegar del suelo, escuchas una voz chillona que te dice: ¡Súbase rápido que me quita el tiempo o hágase a un lado y deje subir a la demás gente! Y hasta eso lo describí hasta cierto punto coherente y en tono respetable.
Abordas la unidad y el siguiente pero es: ¡Ay, joven!, ¿qué no pudo haber traído cambio? Claro señor Chofer, si quiere también un cafecito. Dicen esto cuando les pagas con una moneda de 10 pesos o por mucho con un billete de 20 pesos y se tienen que cobrar 6 pesos y llevan como 500 pesos en cambio en sus monederos que todo mundo ve; estamos hablando que te tienen que dar 4 o 14 pesos de cambio. Por favor, si no te pagué con un billete de 1000 pesos. Aquí ya haces el primer coraje y enojado te pasas a buscar asiento (si es que por un milagro encuentras uno vacío) si no pues parado no queda de otra.
Lo siguiente: Pásele para atrás, cuando toda la gente ya está recorrida hasta atrás y ellos mismos ven imposible que entre otra persona, pero la quieren hacer de magos y subir 100 personas en un microbús que tiene capacidad para 30 personas. ¡Por favor!, ¡aaaah, pero si no les haces caso se ofenden y levantan el tono de voz como para intimidar! y siempre se van sobre el débil, la niña nice, la abuela que va parada porque ningún “caballero” le cede su lugar, o el niño nerd que quiere a su mamá al lado, y logra su cometido y sube a todas las personas, aunque 5 o 6 seis prácticamente vayan volando fuera de las puertas y los de arriba se vayan cargando uno al otro. Aquí ya el buen humor ya decayó ya te encuentras en un estado intermedio: ni enojado pero tampoco feliz como amaneciste.
Inevitablemente creo que esto es requisito poner el volumen de sus “rolas” a todo lo que dan sus pobres bocinas que son más pequeñas que una pelota de beisbol pero las quieren hacer sonar como si llevaran la campana de la catedral en su unidad, esto lleva a la consecuencia de que no escuchan el timbre de parada y no te bajan hasta que lo tocas 10 veces seguidas y esto como les irrita, se voltean y te gritan que ya te habían oído o sea: el impertinente eres tú, más no él, y has de hacerla de malabarista y bríncale mi chavo porque no me pienso parar porque enfrente llevo a la competencia y me va a quitar el pasaje, (poniendo en riesgo tu integridad física)… y síganse recorriendo para atrás porque ya bajó un chavo y todavía puedo subir tres más en su lugar, increíble ¿no?.
Y esto se repite si desafortunadamente tienes que transbordar dos, tres o cuatro unidades más para llegar a tu destino.
Pero de regreso a tu casa es todo lo contrario: avanzan lentísimos, se ponen a platicar con el que en la mañana se iba correteando, se detienen en las paradas las horas que quieran aún cuando ninguna persona les haya echo la parada y peor aún ninguna persona suba pero ahí están esperando al pobre que tal vez viene en camino a la parada y que tal vez lleve prisa de llegar a algún lado, ja.
Espero que algún día en nuestro México Lindo y Querido podamos decir:
Muy amable señor Chofer fue un placer, que tenga buen día y felicidades por su servicio de categoría.
Erase un vez…………………………… jajajajajajajajaja.
FIN.

Edgar Loranca Xique
Biblioteca Sor Juana Ines De La Cruz
Acajete, Puebla

martes, 24 de abril de 2012

Carta reclamo 19: PARA: HSBC MÉXICO, S.A.

PARA: HSBC MÉXICO, S.A.
DE: Jacqueline Xique Tepale Asunto: Carta de Reclamo

Por medio de la presente, le manifiesto mi inconformidad por la mala atención, información y procesos para llevar a cabo cualquier trámite y aclaración del banco HSBC MÉXICO, S.A. ya que en una ocasión al retirar mi quincena, me fue descontada la cantidad de $220.00 (Doscientos veinte pesos 00/100 M.N.) de mi sueldo, que por medio de este banco me depositan en mi trabajo; por lo que acudí de inmediato a la sucursal, para aclarar sobre el descuento, y la respuesta que me dieron fue que había aceptado un seguro de vida, vía telefónica por dicha cantidad, lo cual me causó mucha molestia, por que en esos días me encontraba en Oaxaca y no me era posible contestar al mismo tiempo el teléfono de mi domicilio que se encuentra en San Pedro Cholula. Por lo que el Ejecutivo de la sucursal contestó que a lo mejor un familiar tomó la llamada y lo aceptó; le respondí que sólo yo puedo aceptar ese tipo de solicitudes. Entonces me tomó mis datos y le pedí que cancelara cualquier tipo de seguro, para que no me siguieran descontando en mis quincenas y después me dijo que enviara una carta al banco con los datos de CANCELACIÓN y que solicitará el reembolso de la Póliza no reconocida no. 402567366, con número de CANCELACIÓN 494017785. 

    Al siguiente día, volví a la sucursal para entregar la carta donde solicitaba el reembolso, la cual me fue aceptada y sólo me dieron un número telefónico para que por ese medio me dieran alguna respuesta de que día me iban a depositar los $220.00 pesos, por lo que en cuanto pude, llamé y me contestó una señorita, diciendo que el seguro que habían cargado a mi cuenta, lo había autorizado en el momento de retirar mi quincena por medio del cajero. En ese momento me dio risa y le dije que lo único que sabían hacer, es decir mentiras, además de hacer mal su trabajo y que después de sus contradicciones, era obvio que no tenían intenciones de pagarme, por lo que colgué y para ya no seguir haciendo más corajes; con gente poco capacitada y sin ética profesional, tomé la decisión de enviar está carta al BANCO HSBC MÉXICO, S.A. C.C.P. CONDUSEF 

Jacqueline Xique Tepale
Biblioteca Pública Regional Maestro Vicente T. Mendoza 
San Pedro Cholula, Puebla

lunes, 23 de abril de 2012

¿Lees lo que leo? 34: No me lo vas a creer


No me lo vas a  creer
Alicia Molina
Todo comenzaba en las tres cuadras, en los 420 pasos, entre las 32 casas, los 9 postes, 46 árboles y cuatro perros callejeros, que separan la casa de Juan de su escuela.
Sucedió que cada vez que Juan iba a la escuela y llegaba tarde, sus profesores le llamaban la atención, sin embargo Juan ponía cada pretexto para poner razón a su impuntualidad, cada pretexto al principio sacaba su palabra clave y de gran pretexto “no me lo vas a creer” e incluso cuando no hacia tareas, decía su frase con tal de que le creyeran.
Así se la pasaba todo tiempo, cada día se la pasaba por poner pretexto, pero al final de cuentas, se dio cuenta de su error, por que hubo personas que se dieron cuenta de sus grandes mentiras.
Hubo una ocasión en que a Juan le paso algo muy desagradable. Un día que iba camino a la escuela, cuatro perros bravos trataron de morder a Juan y con tal de que no lo mordieran el se defendió, pero nuevamente volvió a llegar tarde a la escuela. Cuando llego a clases, su profesor le llamo la atención pero Juan le había comentado la razón por la cual había llegado tarde, sin embargo ya no le creyeron, de ahí se dio cuenta que tenia que decir la verdad, por que debido a esto, Juan salió suspendido de la escuela por llegar tarde y ser irresponsable con sus tareas.
Desde ese entonces, Juan aprendió de sus propios errores y se dio cuenta de que siempre hay que decir la verdad y que las mentiras siempre van a tener que salir a la luz. Gracias a esta experiencia Juan pudo vivir feliz sin ningún remordimiento en su conciencia y jamás volvió a mentir tanto como lo hacia antes.
FIN.

Nombre: Marlene Romero Navarro.
Nombre de la Biblioteca: Héroes de la Revolución Mexicana N. 912
Santa María Coronango Puebla.