jueves, 10 de mayo de 2012

Escribe tu final 14: LA MÚSICA DE LA MUERTE…



Autor: Oscar Domínguez

Era una noche fría de febrero, en pleno invierno europeo, las calles llenas de nieve y con un aire helado. Ya era tarde, y todo mundo estaba dormido, excepto Wolfgang Amadeus Mozart, quien escribía apresuradamente los últimos compases de su famosa ópera “La Flauta Mágica”, pues le urgía entregarla para recibir dinero para pagar varias rentas atrasadas de su casa, pues ya estaba amenazado de que lo echarían si no cumplía pronto. Repentinamente, alguien tocó fuertemente a su puerta, y Mozart, alarmado por el susto que le ocasionó el ruido, y a la vez temeroso de que pudiera ser el casero que venía a cobrarle la renta, se negó a abrir la puerta.
Pero la insistencia de los toquidos hizo que Mozart, todo nervioso, se acercara hacia la puerta y con la mirada apenada, finalmente decidiera abrirla. De repente, como por arte de magia su mirada cambió repentinamente, por que en realidad no era el de la renta, más bien, pareciera haber visto un ángel caído del cielo o quizás una estrella hermosa que bajaba del universo a saludarlo. Era ¡Aloysia! La hermana de su esposa, de quien siempre estuvo enamorado; una mujer que hace mucho tiempo había dejado de ver. En ese momento, se quedó sin habla, por que no podía imaginar cual era el motivo de su visita, de inmediato, le ofreció a que pasara, pero ella no quiso, por que tenía que irse pronto y que sólo quería saludarlo y saber si estaba bien, pues conociendo las constantes enfermedades que padecía siempre, se había preocupado por él. Mozart, al verla se imaginó estar en el cielo, con un ángel moviendo sus hermosos labios y, sin ponerle mucha atención, por unos momentos se vio junto a ella vestida de novia. Pero su pronta despedida, hizo despertar a Mozart de ese sueño maravilloso que algún día imaginó. Fue entonces que Aloysia, al verlo bien de salud, pues en todo momento mostraba hacia ella mucha felicidad, se despidió de él, y le dijo que le saludara a su hermana, que otro día los visitaría.
Mozart, avisó a su esposa sobre la visita de su hermana y continuó con los compases de “La Flauta Mágica”, al poco rato nuevamente tocaron la puerta, apresuradamente, se acercó hacia la puerta para ver si era Aloysa, pero en esta ocasión se trataba de un hombre desconocido que traía un mensaje del conde Franz von Walsegg, pidiéndole urgentemente a Mozart, la composición de “Réquiem”, que en cuanto la terminará le pagaría muy bien. Mozart aceptó y dijo que la terminaría lo antes posible.
El desconocido se fue. Al poco tiempo nuevos toquidos llegaron a su puerta, era el mismo desconocido, quien en nombre del conde le pedía lo antes posible terminar la obra “Réquiem”. Esta vez Mozart le dijo que no se preocupara, que en cuanto estuviera lista, él mismo se la entregaría. El desconocido se fue y ya no regresó… Fue entonces que tranquilamente y esperando que nadie interrumpiera su trabajo, continuó apresurado para terminar el encargo del conde. Pero al mismo tiempo que escribía, sentía mucha debilidad en su cuerpo, dolor y cansancio, tal vez por que últimamente había trabajado en muchas obras, algunas de ellas, mal pagadas. Además, de los constantes achaques que tiempo atrás le había ocasionado, como la fiebre reumática, de esa época. Pero eso no impedía que con tanta emoción y dedicación, escribiera cada una de las notas tan hermosas que componía en sus Obras. Y por si fuera poco, su corazón al ver a su amor Aloysa, despertó de repente en él, muchos sentimientos que difícilmente pudo olvidar; por que únicamente de ella se había enamorado, y que después de su rechazo, por despecho se casara con su hermana Constanze.
El malestar físico que sentía, junto con aquellos sentimientos de un amor, imposible de realizar, hacían cada vez más difícil que terminará la obra de Réquiem, por lo que al no aguantar más, se recostó en la cama y con la voz débil y fatigada, mandó a traer a uno de sus discípulos, que de inmediato llegó y con lagrimas en los ojos al ver lo mal que se encontraba su maestro ¡lo abrazó fuertemente! Mozart, al sentir el calor y admiración de su discípulo, con su mirada tierna y tomando su mano, le encargó que terminara la obra de “Réquiem” pues en su corazón llevaría este último favor, de alguien que compartió momentos hermosos de su vida en la Música y finalmente le dijo que buscara a Aloysa, y le dijera que en todas sus composiciones, ella había sido su única inspiración y fuerza, por que la amaba! Y finalmente, después de estas palabras, murió Mozart….
Fue entonces que el discípulo cumplió con la encomienda y en cuanto  terminó de escribirla, juntó a varios más de sus discípulos, para tocarle en la tumba la última Obra escrita por su gran Maestro y compositor de aquel tiempo. “Wolfgang Amadeus Mozart”

Jacqueline Xique Tepale,
Biblioteca Pública Regional Maestro Vicente T. Mendoza
San Pedro Cholula, Puebla

Poema 3: Hoy llueve largo


                         Intermitencia

palpitante goteo
látigo de chispas
palabras desmenuzadas
por el trueno
fragmentación de vapores
en la inconsciencia del rodar de la piedra

Después del torrente

                           el silencio
                                          la ausencia del agua

aliento contenido
olvido de palabras
         señas
muecas
Espacio en blanco
para llenarlo con parpadeos
                             y luego del vacío

otra vez el ritmo
                          ahora lento
                                              persistente

Las pisadas de la noche
escurriéndose por las paredes
el susurro del agua
llama a las raíces de las flores
                                 flores animadas por el golpeteo
                                             animadas a macerar sus aromas
                                                              en los rincones del jardín





La tierra con recuerdos de
otras semillas pasajeras y lejanas
se deja penetrar por el caudal de los charcos
que deciden hacer su camino

La noche se trastorna

                                                            por la insistencia

y sonámbula
                  avanza
sin rumbo aparente
aunque el sueño sabe que
pisa su territorio

El vibrante baile
de la liquidez
                            involucra a las partículas
                            de polvo

obligándolas a fluir
                olvidándose del aire

La luna avanza en diagonal
                                   igual a la lluvia
                                   que sola se hipnotiza
                                                                 con sus ecos.


Se desdobla en goteras
que crean su propia acústica
sonidos rápidos y lejanos
se licuan con otros
que a diferentes distancias
viven su propio tiempo
                                  su reloj interior marca la velocidad
                                     de la caída del grano
                                                     que se jacta de ser agua

En este constante laberinto
                                        ¿encontrará la luz
                                        el punto de incidencia con el alba?


El agujero por donde entrará el sol
                                         aún no es perforado
                                         por el canto de los pájaros

Un tintineo de gota sobre el cristal
                                     se produce en el espejo de agua
                                                 espejo que existe
                                                          gracias al sonido
                                                                   y no a la luz

                                       ¿En qué momento cesará
                                         el decir de la lluvia?

¿De qué color será la esencia
en que se convertirá este cielo
                                que ahora cae
                                                  y cae?


Los techos descifrando
                 los mensajes de la lluvia
                                    guardan los secretos
                                    en el interior de las casas
                                    que se ablandan con la humedad.

Cesará la lluvia
                     pero no el canto
                                pero no sus creaciones
                                           no
                                    el renacer de las hojas
                                                   el colorido de las flores
                                                          el beso de los amantes
                                                                    la música en la piel
                                                                           el olor de la tierra.


Cesará la lluvia
                             pero no su misterio
                                      pero no su huella transparente
                                                                                 y eterna


Hoy cesará la lluvia
                             pero su ciclo, nunca.

Laura Montiel
Ciudad Serdán

martes, 8 de mayo de 2012

Narración 6: El paisajito


19/06/08


En los altos del rancho el Pochote con una vista hermosa  llena de arboles y campo fresco  viendo como cae el agua de la cascada hacia el rio vive Silverio al lado de sus Padres.
La mañana del domingo con el cantó del galló, Cornelio despierta a su esposa Crisanta y le dice vieja, vieja levántate que tenemos que ir al pueblo por nuestra comisaria, te voy a rajar un poco de leña para que prepares café.
Silverio su hijo despierta con el ruido, todo lagañoso y bostezando en eso llega su padre que lo levanta y lo lleva directo al lavadero donde lo baña a jicarazo estando el agua helada que el niño rechina hasta los dientes, Cornelio le dice muchacho de porra mira que greñudo estas, te voy a llevar al pueblo para que te peluquien, el no quiere pues le teme  a la tijera.
Pasado el rato ya listos emprenden el camino al pueblo mas cercano  y como es temporada de calor cruzan el río a pie hasta orilla de carretera, minutos mas tarde pasa el camión, ya en el va descubriendo su entorno, potreros con sus vacas, caballos y su gente, niños jugando en la poza mientras sus madres lavan  a orilla de rio, las casas hechas de tarro disfrutando al máximo que no sintió como llegó.
Ya ahí sus padres lo toman de la mano recorriendo las calles empedradas hasta llegar al mercado donde hay manteados de colores, le llaman la atención viendo en ellos los puestos de verduras, juguetes, ropa, algunas marchantas con su vestimenta bordada a mano.




El merolico gritando a voz, pomadas para los callos y uno que otro dolor, el pajarero como el globero sin faltar  el paletero, así cada quien en lo suyo. Por fin después  de caminar un buen rato llegan con don Liborio el peluquero que en compañía de otros compañeros han escogido la mejor vista rodeada de arboles para poner su manteado, cada uno de ellos lleva su silla espejo y utensilios para un buena peluqueada, ya instalados empiezan  a llegar los clientes  de una que otra ranchería cercana solicitando el servicio, unos nada mas la rasurada otros casquete claro, algunos rapados los niños casi siempre a rape púes los piojos los atraen, en fin lo que el cliente pida, llega el turno de Silverio que al ver que don Liborio afila su navaja pela tamaños ojotes emprendiendo la carrera; su padre lo pesca de la oreja y lo sienta Don Liborio le plática contándole cuentos para que pierda el miedo, así que entre lagrimas, pelos y mocos de vela terminan. Cornelio paga su peso por la peluqueada dando las gracias y se retira en compañía de su hijo, alcanzan a Crisanta y compran lo necesario emprendiendo el retorno a casa.
Silverio jalonea a su padre diciéndole tata, nana que rechulo es peluquiarse de paisajito eh.

Autor. Ana Rosa Ortiz.

Narración 5: LA CARNICERÍA DE LA ESQUINA







En un pequeño pueblo de Hidalgo viven dos amigas inseparables, tremendas, juguetonas y relajientas, compañeras desde la infancia.
   La vida las llevó por caminos diferentes conservando a pesar de la distancia una estrecha relación, al pasar el tiempo cada una hizo su vida.
   Clotilde vive cerca del centro de la ciudad, Herminia por el contrario se fue a vivir por un tiempo a Sonora. Ellas mismas de cariño se dicen Coty y  Mina.
   Coty es una solterona frustrada, que no tuvo oportunidad de hacer su vida por espantada y por esperar al príncipe azul, después de tantos pretendientes que tuvo. Clotilde es rubia, de caderas anchas y piernas bien torneadas, de estatura baja y voz gritona y chillona similar a la voz de Mina. Además Coty es muy devota a San Antonio de Padua, tiene dinero y es muy cuidadosa con sus bienes.
   Herminia es trigueña, pechugona, pizpireta por naturaleza y muy coqueta, pero a la hora en que se le acerca algún galán le da la vuelta, por eso es que hasta la fecha se conserva solterona.
   Un día Herminia aburrida de la monotonía de Sonora, regresa a San Juan de las Tunas, una vez que se instaló se reencuentra con Clotilde, quien la pone al tanto de todos los acontecimientos del pueblo en sus caminatas mañaneras. Herminia en la primera visita que hizo a su amiga del alma, se da cuenta de la carnicería que pusieron en la esquina, quedando prendida del dueño, un morenito de ojos negros y pelo rizado, y cuado le platica a Coty, ella le dice que a ella le gusta su hermano, un güero de ojos verdes.
 Emocionadas todas las veces que salían a pasear en su coche daban la vuelta en la carnicería de la esquina para torearlos, hasta que un día traviesas entran con el pretexto de comprar carne, así es que el carnicero güero le dice a Herminia cómo les había ído de paseo y que haber cuándo salía con él. Y a Clotilde se da cuenta que a ella le echa miraditas el carnicero morenito.
   Ambas reclamándose pensaban que estaban traicionando su amistad de años. Así que las inseparables cotorras se dieron cuenta que sus amores platónicos las habían cambiado, quedando desilusionadas de cada uno.  Optaron entonces  por volver a poner a San Antonio de cabeza y pedirle un milagrito para las dos, que el cielo al fin escuchó sus peticiones, claro un poco tarde. A Clotilde San Antonio le mandó un carbón bien panzoncito y a Herminia un Chaparro y delgado todo seco, pero por no quedarse solteronas, agarraron lo que les llegó y lo único que dijeron entre sí, las inseparables amigas fue: ¡comadrita, qué bajo hemos caído!
Autor: Ana Rosa Ortiz

Carta a mi hijo: Ana Rosa Ortíz


Que en el transcurso de mi vida haz hecho que mi amor, cariño y devoción hacia ti vea una institución para no cometer errores.
Aún recuerdo tus sutiles movimientos dentro de mí, tus primeros pasos, tus primeras palabras… y cómo olvidar el día en que por primera vez me llamaste mamá. Todo esto te lo digo como un pequeño recordatorio de lo que significas para mí, de que siempre estaré ahí donde tú me necesites sin importar lo que pase. He sabido por largo tiempo, que para ser la madre que quiero ser, necesito recordar aquello que no estoy cumpliendo adecuadamente. He aprendido que cuando uno cree que no has aprendido nada de lo que te he enseñado, me sorprendo al contemplarte haciendo o diciendo algo que prueba lo contrario. Ahora se que con los hijos todo es acumulativo; mientras mas se les ama, mas se sacrifica; y mientras mas se sacrifica, mas se ama.
Todos los seres del mundo deseamos algo; tú eres un buscador incansable que necesita el amor de sus padres y el amor de Dios. Sabes que tuve que luchar para romper los hábitos destructivos; como madre deseo que aprendas a separar esos hábitos nocivos con el animo, los principios inamovibles, claros y confiables con una forma propia de ver la vida. Estas aquí por una razón, quizá tengas que luchar por encontrar tu propósito en la vida; pero recuerda que el mejor trabajo sale de nosotros sin esfuerzo; así es que elige con cuidado aquello en lo que pones tu empeño, porque sin duda alguna lo tendrás. Recuerda que la vida es como un experimento: cuantos más realices será mejor. Confía en ti, no juzgues tu vida ni la de los demás, no luches por buscar una razón de lo equivocadas que surjan las cosas; solamente observa con más atención.
Navegamos juntos, con triunfos y fracasos.
Coopera con tu destino, no vayas en contra de él, no lo sobajes, ayúdalo a realizarse y te darás cuenta de que valió la pena sembrar las semillas en cada momento y que la realización viene a su debido tiempo.    



Autor: Ana Rosa Ortiz.
Xicotepec de Juárez, Puebla.
BIBLIOTECA: ISRAEL GOMEZ DIAZ.



narración 4: EL CANTO DEL VIENTO



Negro como la noche, precioso corcel sin rienda feliz disfrutando de la vida y lo bello del campo. Todo lo contrario del zángano Ernesto que no le gusta hacer nada, su mamá lo tiene que despertar todas las mañanas para ir a la escuela que se encuentra como a media hora de camino. El condenado chamaco le piensa para levantarse, Isabel le tiene preparada una cubeta con agua tibia para que se dé un chapuzón y se despeje la modorra. Como la mayoría de las madres ya le tiene preparado un delicioso desayuno con unas tortillas calientitas hechas en comal de barro y lumbre de leña y un vaso de leche de sus vacas recién ordeñadas. Cierto día era tanta su flojera que se tiró en el pasto bajo la sombra de un árbol quedándose profundamente dormido sin sentir el tiempo. De pronto despierta sobresaltado al sentir cosquillas en su rostro, el hermoso caballo jugueteando con su cola, hace travesuras. Temeroso se incorpora subiéndose rápidamente al árbol y desde ahí observa al caballo correr y ve como el viento juega con su crin y su cola. El animal se ve feliz disfrutando la naturaleza y la libertad. Pasa la tarde y Ernesto llega a casa, ya preocupada su madre lo regaña, ¿qué horas eran de llegar de la escuela? Y lo que nunca hacía: acepta gustoso el reclamo para contar más tarde a sus padres su hallazgo. Pasado un rato llega Iván, su padre, después de un día de trabajo en su pequeña parcela y un calor agotador dejando su burra en el achicadero que tiene al costado de su jacal; Isabel con sus trenzas bien  tejidas con listones de colores muy cariñosa y una sonrisa recibe a su amado con una cena calientita teniendo de sobremesa lo acontecido del día incluyendo el hallazgo del pequeño. Pide permiso para traerlo a casa. La pareja que ha escuchado atenta al pedimento responde: —Así nos parece bien y te daríamos gusto, mas hay un inconveniente: eres flojo para levantarte, ¿no te gustaría ir a la escuela? Tenemos que obligarte hacer las tareas en casa y como verás sé honesto contigo mismo y piensa si mereces un premio a tu holgazanería—, Ernesto que ha escuchado sin replicar responde: —Tienen razón mis adorados padres, pero les prometo cambiar mis malos hábitos y dar lo mejor de mí en casa y la escuela. A cambio de poder disfrutar el caballo y montarlo para ir a la escuela sintiendo el trote como el viento acaricia mi rostro y de música el canto del viento, es una promesa—. Después de haber escuchado el matrimonio al pequeño aceptan que lo traiga a casa, amansándolo con cariño. El caballo también dará a cambio su libertad. —Y nos da gusto tus buenos propósitos ya que todo en la vida tiene un precio pues para obtener algo hay que luchar, nada es gratis. Sólo así valoramos lo que tenemos, incluyendo la naturaleza. Te queremos mucho hijo—, dándole ambos un beso en cada mejilla al pequeño que los abraza con mucho amor, sonríe feliz.

EL TITULO: LIBRO DE LOS CERDOS
AUTOR: ANTHONY BROWNE,
Co-autora Ana Rosa Ortiz
BIBLIOTECA

Escribe tu final 13: Un horrible bloqueo


UN HORRIBLE BLOQUEO
Alberto Moravia
¿Ha sucedido o no ha sucedido? En mi cabeza se ha formado un vacío ambiguo, que podría deberse igualmente al trauma de lo que ha ocurrido o al cambio que significa lo que está por ocurrir; y no acierto a llenar ese vacío. Sin embargo, la cosa en cuestión me concierne directa e inmediatamente: si no sucedió hace quince minutos, debe suceder dentro de quince minutos. Pero las dos posibilidades tienen en común un mismo sentimiento de impaciencia casi frenética, que me impide esperar que los hechos me proporcionen la explicación definitiva que necesito. No puedo esperar ni siquiera un minuto no sólo porque debo prepararme para enfrentar dos situaciones muy distintas, o sea, aquella de lo ya ocurrido y aquella de lo no ocurrido todavía, sino también y sobre todo porque debo indispensablemente superar lo antes posible esta especie de bloqueo que me impide hacer algo para mí fundamental: tomar conciencia. En efecto, precisamente de eso se trata, y no hay quien no vea la enorme diferencia que hay entre tomar conciencia antes de la acción y tomar conciencia después de la acción. Pero, ¿cómo se hace para tomar conciencia cuando la acción está, por así decirlo, en la punta de la lengua y no se decide a adoptar el aspecto sea de lo ya visto, ya hecho, ya padecido, sea el de lo todavía no visto, todavía no hecho, todavía no padecido?
Haciendo un esfuerzo por recordar escucho en mi cabeza una canción que me parece familiar que no puedo reconocer del todo, su tonada resuena en mi interior y no puedo deshacerme de ella. Al mismo tiempo que la imagen y el olor de las camelias se me revela cada vez que parpadeo. Qué aterradora y desconcertante sensación esa de no tener acceso a cierta parte de  la memoria, esa de sentirse ajeno, fuera del mundo. Siento como si apenas estuviera saliendo del mundo de los sueños o ¿entrando?, no lo sé. ¿Como es que recuerdo ciertas cosas y el pasado reciente no? ¿Será que estoy dormida? Tal vez estoy soñando aún y en ese lapso en el que uno sueña todo es extraño, uno a veces no sabe a ciencia cierta quién es, dónde está, con quién está, qué es lo que uno hace… lo va uno descubriendo a medida que el sueño avanza y muchas veces despierta uno abruptamente y no se sabe nada, queda uno así,  sin entender lo soñado, pero eso sí, con alguna  sensación, ya sea de euforia, de tristeza, de enojo, de miedo… Creo que tengo que empezar por ahí para recordar un poco,  por sentir ¿cuál es la sensación que tengo en este momento? Definitivamente de nostalgia, escucho esa canción en mi interior y se me aprieta el corazón, siento una especie de escalofrío que eriza mi cuerpo y provoca  una infinita tristeza. Es increíble cuantas cosas pueden pasar por la cabeza en unos cuantos segundos, es verdad que el tiempo es caprichoso y nunca es lineal,  un verdadero laberinto es el tiempo. Miro fijamente el techo de la habitación mientras deambulo en estas dilucidaciones, sé que mirar alrededor, ponerme de pie, me dará la pista de la realidad y los recuerdos vendrán como abejas a volar sobre mi cabeza y eso me aterra, no sé si prefiero no saber que es lo que pasa, dicen que el olvido hace que podamos sobrevivir y no volvernos locos, estoy completamente de acuerdo. Otra vez el olor de las camelias… sé que no puedo quedarme aquí y así para siempre, tengo que hacer el intento de salir de esta amnésica inmovilidad… incorporarme y ver, saber, oler, sentir… es decir, recordar, percibir la realidad.
Me siento sobre la cama, bajo mis pies descalzos al suelo y al ponerlos el piso es completamente acuoso, los retiro rápidamente mientras me siento como metida en un cuadro de Dalí, donde hay un tapete de agua, y pienso, estaré aun dormida, será que sigo soñando, que sensación más surrealista, todo está oscuro, vuelvo a bajar los pies y el agua sigue ahí, me paro, camino en el piso acuoso y prendo la luz, la habitación está inundada, es real, alguien dejó una llave abierta, miro alrededor es la casa de los abuelos…mis ojos se llenan de lagrimas, lo recuerdo todo, mi abuelo ha muerto…estoy en su funeral. No cabe duda que el olvido es un mecanismo de defensa, un aliciente para la terrible realidad…

Laura Montiel Ugarte
Biblioteca Publica Municipal “Hilario Galicia Rodríguez”
Cd. Serdán, Pue.

Poema 2: Oscuridad


OSCURIDAD



*
Todo lo que existe, existe a pesar de la oscuridad. Ciertamente, si cierro mi puño, las líneas de mi mano siguen buscando su perpendicular transposición con el destino; si cierro los ojos a la luz, se sigue construyendo tu imagen. La luz reivindica o condena los objetos trasmutados por la sombra, anulados por la oscuridad. Los dos filos de la mirada apuntan su lanza, uno despliega a los cuerpos para moverse mímicamente, el otro ofrece a la luz la posibilidad de moverse en el espacio y diluir los cuerpos en el color. La mirada en su lado luminoso recorre uno a uno los puntos, los enfoca, los define, los reconoce, a veces se engaña pero con firmeza y concentración no se perturba y agradece a las formas y a los colores su información, es fría y no se deja llevar por las sensaciones, es racional y objetiva. En cambio, el lado oscuro, siente, no reconoce, crea a su antojo los objetos valiéndose de lo que el lado luminoso le cuenta, inventa nuevas formas y colores, todo lo nacido en el lado oscuro tiene apariencia de sublime, sus terrenos favoritos son los del sueño y la fantasía. Pocas veces estos dos filos se combinan como un gran espiral que en su giro produce una sombra y surge lo inesperado.


* *
En la oscuridad el contorno de las cosas es más blando y terso, pues no es picoteado y endurecido por los haces de luz, la trayectoria de las manos es un descubrimiento de presencias, de texturas, de formas y de distancias, las cosas se presentan desnudas, desvestidas de color.


* * *

La oscuridad es una emulsión de miles de pequeños puntos rojos.





Laura Montiel Ugarte

Biblioteca Publica Municipal “Hilario Galicia Rodríguez”
Cd. Serdán, Pue.

Biografía 4: Frida Kalho


Kahlo, Rivera, Orozco, Siqueiros y el color del siglo que se fue
Por: Jacques y Natasha Gelman

Frida Kahlo
(1907-1954)

Magdalena Carmen Frida Kahlo, pintora mexicana quien nació en Coyoacán, D.F en 1907, hija del fotógrafo austriaco Guillermo Kahlo y de madre oaxaqueña Matilde calderón. La infancia de Frida Kahlo transcurrió entre su Coyoacán natal y las calles del centro de la capital donde su padre tenía un estudio fotográfico. Joven rebelde, Frida ingresó a la preparatoria de san Idelfonso y allí se relacionó con un grupo de estudiantes conocidos como Los cachuchas. En 1925, el camión urbano en el que viajaba la pintora acompañada por su novio, chocó contra un tranvía. La vida de Frida Kahlo cambió radicalmente: recluida en cama durante varios meses, comenzó a pintar.
Al restablecerse, Frida volvió a llevar una vida activa, ayudando a su padre en el estudio  fotográfico. En 1927 conoció a Diego Rivera, al que detuvo en los pasillos de la secretaria de educación pública, donde él trabajaba, para pedirle que analizara sus primeros cuadros. En 1929, Frida y diego se casaron en Coyoacán.
En la década de los treinta, Frida y Diego radicaron en los Estados unidos en 1932 en Detroit, Frida sufrió un aborto a consecuencia del accidente anterior, que casi le costó la vida y la hizo volver a una situación sedentaria, que determinó una vez más el rumbo de su existencia. A Partir de esa fecha, la producción artística de Frida no se interrumpe más.
Definitivamente subjetiva y, por ello, al margen de los estilos artísticos de su época – marcados por la búsqueda formalista (Tamayo Izquierdo, Rodríguez Lozano), o por el discurso político social (los muralistas y los integrantes del taller de la grafica popular) la pintura de Frida Kahlo no  tiene más que un propósito: revelar la intensidad de su dolor. Dolor físico, por supuesto, y sufrimiento existencial al descubrir que no sería nunca la madre que deseaba ser, ni la esposa ni la amante, ni la activista política que soñaba. Para Frida Kahlo la pintura, se convierte en arma, en la única arma de que dispone para poder ser en el mundo.

Frida Kahlo, es un ejemplo más de que cada quien tiene una misión en esta vida y que a pesar de las adversidades se puede salir adelante y encontrar la forma para dar a conocer sus sentimientos. Ella a través de sus pinturas nos dio a conocer su vida y a la vez ser un ejemplo de disfrutar a pesar del dolor y conformarse con lo que la vida te da. La originalidad de sus obras hizo despertar el interés hacia ella y el respeto por haber tenido el valor de superar todo y poder reflejarlo en ellas.




María  Minerva López  Vázquez
Biblioteca Pública Municipal  “Mtra. Rosa Esther Adame Quiñones”  No 8617
Junta Auxiliar La Gloria, Cd Serdán, Puebla.

Biografía 3: Juana de Asbaje


Personaje: Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana.
Autor de la biografía: Juana Inés de la Cruz. Obras completas.
Título de la biografía: Sor Juana Inés de la Cruz.
Editorial: Fondo de Cultura.
Sor Juana Inés de la Cruz nació el 12 de noviembre de 1651. Esta gran escritora y religiosa tuvo que pasar diversos obstáculos precisamente para poder estudiar, que eso es lo que verdaderamente deseaba. Tan sólo a muy temprana edad ella aprendió a leer y a escribir e incluso a prendió a hablar náhuatl con los esclavos que tenía su abuelo en donde ella vivía.
Sor Juana Inés de la Cruz no deseaba casarse, así que le propusieron entrar a una orden religiosa y debido a esto ella tuvo que aprender a hablar el latín.
Hubo un tiempo en el cual esta gran mujer dejó de dedicarse a la literatura y se dedicó más a las labores religiosas.
Para la fecha del 17 de abril de 1695 Sor Juana Inés de la Cruz murió ya que se destacó una epidemia que la hizo enfermar y a muchas personas, especialmente en el convento de San Jerónimo en el cual Sor Juana Inés de la Cruz servía en sus labores religiosas.
Esta gran mujer dejó muchos libros escritos en prosa u verso y eso es lo que nos hace recordar que fue una gran mujer 


Nombre: Marlene Romero Navarro.
Nombre de la biblioteca: Héroes de la Revolución Mexicana N. 912.
Santa María Coronango Puebla.