miércoles, 6 de febrero de 2013

VOLAR SIN ALAS

Sutilmente hiero
con un dulce beso
para una amarga mentira.


El viento canta sin voz
Las nubes arrullan sin brisa
Desierto profundo, mar seco
mariposa que vuela sin alas.

NOMBRE:        C. NORA IVÒN ORTEGA GONZÀLEZ.                               FECHA : 06/02/2013
PEZ DE ORO
CORREO ELECTRONICO:   noryivonee@hotmail.com
BIBLIOTECA:   GUADALUPE  MARTÍNEZ  ORTEGA
CIUDAD:         TETELES DE ÁVILA CASTILLO, PUEBLA


Fantabulario 1



Aguamar: (De las palabras: agua y mar) Dícese del agua que era tan exquisita, que se convirtió en mar para que la disfrutaran más.
Cablebus: (De las palabras: cable y bus) Dícese de un cable tan compartido que parecía bus.
Dulcecorazón: (De las palabras: dulce y corazón) Dícese de un dulce tan exquisito que endulzó al corazón.
Flornieve: (De las palabras: flor y nieve) Dícese de una flor tan blanca que,  parecía nieve.
Fuentesilla: (De las palabras: fuente y silla) Dícese de una fuente donde todos se sentaban que,   se convirtió en silla.
Lentesuelo: (De las palabras: lente y suelo) Dícese de un suelo de cristal muy transparente que,  parecía lente.
Loroiman: (De las palabras: imán y loro) Dícese de un loro platicador que,  juntaba palabras  como imán.
Magiavenus: (De las palabras: magia y Venus) Dícese de la hermosa Venus  que, con sólo verla mágicamente sembraba  amor.
Mesmayolirio: (De las palabras: mes y lirio) Dícese de un lirio tan especial que, sólo florecía el mes de mayo.
ojoniebla: (De las palabras: ojo y niebla) Dícese de un enorme ojo que, cuando lloraba parecía niebla.
oromecha: (De las palabras: oro y mecha) Dícese de un oro tan brillante que, por las noches parecía mecha.
periconave: (De las palabras: perico y nave) Dícese de un perico tan viajero que, parecía nave.
polvogas: (De las palabras: polvo y gas) Dícese de un polvo veloz y ligero como el gas.
rataleón: (De las palabras: rata y león) Dícese de una rata igual que un león de gruñona.
ríopan: (De las palabras: río y pan) Dícese de un pan tan llenador que, parecía un río.
rocaluna: (De las palabras: roca y luna) Dícese de una roca que soñaba con dar luz que, por las noches se convertía en luna.
rosapaz: (De las palabras: rosa y paz) Dícese de una rosa llena luz y felicidad que, con verla transmitía paz.
sopagrillo: (De las palabras: sopa y grillo) Dícese de una sopa muy cantadora que si la tomas por las  por las noches, sueñas con el cantar de los  grillos.
sueñohelado: (De las palabras: sueño y helado) Dícese de un sueño tan frío, que te hace  jalar las cobijas.  
torobrisa: (De las palabras: toro y brisa) Dícese de una brisa valiente y saltarina como un toro muy liviano.

Jacqueline Xique Tepale
Bibioteca “Maestro vicente T. Mendoza”
San Pedro cholula, puebla.

En la guardería bailé




Me contaron que antes de nacer mi mamá me compró mucha ropa bonita, porque ella ya sabía que yo iba a ser niña; todavía tengo un vestidito con flores, tan chiquito que ahora se lo pongo a mi muñeca y me gusta mucho. Además me platicaron de un changuito de peluche que tengo desde que nací, al que siempre mordía y también que hacía mucho berrinche.
En la guardería,  bailé con un príncipe me pusieron una corona brillante con diamantes de color plata. El vestido era muy peludo, largo, rosa, tenía una flor y un moño atrás; también recuerdo que cuando bailaba, mi vestido brillaba en el sol.
De mi niñez en el kínder, hubo un día que me tocó cargar una bandera y era muy pesada, tanto que casi se me caía; aun así, aguanté hasta que se la di a mi maestra.
Cuando entré a primer año de primaria, participé en una ronda en la que llevé una falda de rafia amarilla, que me picaba mucho; pero cuando bailé, se me olvidó que me picaba.
Y ya porque yo apenas tengo ocho años.


Ayelen Olivares Hernández
Biblioteca Pública de San Lorenzo Almecatla

martes, 5 de febrero de 2013

BIOGRAFIA



Mi nombre es Evelin Iliana, nací el veintinueve de Junio de mil novecientos noventa y uno. Y como todos los años hasta el día de hoy, ése día es muy lluvioso, algunos años fríos y otros frescos. Fui la primera hija de mis papás. Recuerdo que en mi infancia me hicieron una fiesta de cinco años, mi vestido fue color morado, muy esponjado y lindo; tuve un pastel muy grande, más grande que yo en ese entonces, y fue del mismo color que mi vestido, para que todo estuviera muy bien combinado, hubo música y muchos invitados.

Cuando iba en la primaria tuve mi primer campamento inolvidable, nos fuimos a Veracruz con mis amigas; fue mi primer viaje sin mis papás, por varios días. Todas las mañanas salíamos a correr y respirar aire fresco, posteriormente llegábamos al campamento, nos bañábamos e íbamos a conocer varios lugares, como “Cancuncito”, donde nos pusieron nuestra primera mascarilla de barro, de color muy choco latoso y con un olor como la tierra mojada cuando empieza a llover.

Al entrar a la secundaria aprendí a andar sola por la ciudad, conocer e identificar las calles por algún lugar o color que me hiciera recordarlas; además, salía con mis amigas al cine, ¿cómo olvidar las risas, el escándalo que hacíamos dentro de la función, el olor a palomitas impregnado que llevábamos después de la función?

Empezar el bachiller fue un cambio radical, ya que yo había estudiado la primaria y secundaria en la misma escuela, tenía algunos amigos de muchos años y mi escuela era muy grande: había canchas, albercas y varias cafeterías donde podíamos ir a comer lo que se nos antojara; hacíamos nuestros días de campo en las áreas verdes, comíamos fruta, golosinas y demás. Entonces, cuando cambie de escuela todo fue diferente; ésta era pequeña, con salones diminutos, no había área verde y sólo tenía una cafetería chiquita, donde la comida era totalmente distinta, una torta no tenía el mismo olor ni sabor; con el paso del tiempo, me fui acostumbrando y llegó el punto donde estaba muy a gusto en ése colegio. Igual que las demás, fueron experiencias agradables; empecé a tomar mis primeras copas, unas muy ricas y otras que en mi vida las probaría otra vez, mis primeras salidas a los antros, a bailar con mis amigas y muchas otras cosas más.

En la universidad se vive un ambiente muy diferente a la educación básica, ya que ahí todos estamos con un propósito o un objetivo para nuestro futuro, pensamos de otra manera, nos preocupan, o por lo menos en mi caso, las buenas calificaciones, adquirir nuevos conocimientos y nos vamos olvidando de las pintas de la secundaria y bachiller, que solíamos hacer.

Ahora me interesa terminar mi carrera, seguir estudiando y conocer muchos lugares nuevos. He conocido New York, el inolvidable Manhattan  lleno de edificios muy altos y el Times Square, colmado de luces por todos lados, la ciudad muy iluminada de diferentes colores, resaltando la bandera de Estados Unidos. Florida, un lugar plagado de áreas verdes, muchos árboles por todas las calles, un clima muy húmedo. Pero nada más lindo que la vegetación que se disfruta en Cancún, las playas con el mar de color azul turquesa.

Por ahora estoy contenta con mi vida y seguiré disfrutándola.

Evelin Iliana García Osorio

Título: El caballero de la armadura oxidada



Autor: Robert Fisher

El libro se trata de un príncipe bueno, amoroso y generoso que intenta salvar a las doncellas de los dragones, y para poder defenderse siempre lleva puesta su armadura. Como él no sabe en qué momento podría utilizarla, prefiere cargarla día y noche. El príncipe todo el tiempo esta alerta de cualquier peligro que pudiera suceder.
Él va dejando a lado su familia y se va alejando poco a poco de ella; su esposa, muy molesta, le dice que se vaya y que no regrese hasta que esté sin su armadura. Puesto que el caballero permanecía más tiempo fuera que en casa, su hijo no lo reconocía y su esposa había olvidado cómo era físicamente, ya que nunca se la quitaba. El príncipe descubre que no podía despojarse de su armadura y va en busca de ayuda dentro del bosque para poder deshacerse de ella. Ahí encuentra al mago Merlín quien lo ayuda, pero tiene que pasar por varios castillos y vencer cada obstáculo que había dentro de ellos.
Para poder quitársela, tendría que conocerse a si mismo, ser humilde y quererse tal y como era, ya que el príncipe era muy orgulloso y creía que tenía mucho poder. Sin embargo, venció todos los obstáculos y reconoció que lo más importante era ser humilde y demostrar su amor con su familia.

Evelin Iliana García Osorio

¡Ah qué memoria la mía!



¡Ah qué memoria la mía! No recuerdo cuando gateaba, mucho menos al caminar; parece que fue ayer, cuando corría por los terrenos de mi casa apenas seis años tenía.  Fui una niña llena de vida, feliz porque a mi alrededor me cubría la naturaleza del campo, oler a tierra fresca cuando llovía y cundo salía el sol me despertaban esos rayos de luz.  Yo era dichosa porque no tenía de qué preocuparme, corría como chiva loca, agarrada de la mano de un hermano dos años mayor que yo, nos escondíamos para que nadie nos encontrara; pero el castigo era mejor, porque nos encerraban nuestros padres en un tonel donde nuestra cabeza apenas se veía, bueno la mía, y en lugar de enojo, nos causaba gracia.

Al cumplir los siete años, entré a la primaria, me hice de amiguitas,  jugaba gritaba, cantaba, bailaba, hasta que sucedió lo inesperado. Un mal día y digo mal porque fue la peor pesadilla de la familia, mataron un hermano de dieciséis años, en mi propia casa; los detalles no los contaré, solo les diré que fue terrible, y eso no lo olvidare jamás. Él era un joven trabajador que pudo tener un porvenir lleno de sorpresas bellas, pero alguien le privó de ese privilegio. Recuerdo muy bien, como siempre, mi hermanito y yo juntos de la mano, entramos al cuarto donde lo dejaron. Había mucha gente, se puede decir que el pueblo entero. Mis padres sufrieron mucho, en ese momento nosotros no sabíamos del dolor, pero conforme fui creciendo, lo iba asimilando.

Pasó tiempo. La vida siguió con sus altas y bajas; mi mayor pasatiempo era la escuela, disfrutaba las pastorelas, las danzas, así como en los recitales del diez de mayo. Yo no sé cómo le hacía mama para comprarme el vestuario de cada actuación, sólo sé que me daba permiso para todo esto.

     Mi  juventud, oh, divino tesoro; una joven alegre y participativa en las actividades culturales, religiosas y escolares, y hasta en la política, ésa era yo. Pero como todo, siempre aparecían limitaciones para continuar estudios; tuve que estudiar con mis propios medios y trabajar, pues pertenecía a una familia de recursos bajos, además con diez hermanos, yo ocupé el sexto lugar.

A los veintidós años inicié como bibliotecaria, lo digo con mucho orgullo, pues ahí encontré mi vocación de servicio y de superación, Un año después me casé y tuve tres hermosos hijos, una niña y dos varones. A Dios le doy gracias, por tenerlos y con el apoyo de mi esposo y familia continué creciendo en el ámbito laboral. Mi labor en la biblioteca, es llevar a cabo actividades de fomento a la lectura, trayendo proyectos que fortalezcan el crecimiento cultural y educativo de nuestra comunidad, así como vincular la biblioteca pública con los sectores educativos; es un poco difícil, pero satisfactorio, pues continué el camino que yo elegí.

Crecieron mis hijos y volví a emprender mis estudios, ahora, con mucha satisfacción estoy por finalizar mi carrera. En mi caminar siempre encuentro gente buena que me induce al esfuerzo de continuar en la vida. Uno de ellos fue mi papá. Quien cuando  estuvo, siempre me alentó con sus consejos y halagos, diciéndome que estudiara y que me fuera con entereza y seguridad para alcanzar lo que yo deseara en la vida; mi mamá también se siente orgullosa de mí, no me lo manifiesta pero lo sé, como yo lo estoy de mis hijos. Sé que tengo las herramientas necesarias para enfrentar desafíos, no importa cual edad tengamos para alcanzar nuestra metas, solo es hacer lo que queramos y vencer los obstáculos que se presenten en la vida


Maria Rosa Chapuli Xochimitl
Biblioteca Pública "Héroes de la Revolución Mexicana
Municipio Coro nango

TODO OBSCURO Y EN SILENCIO


Un instante en un pequeño balcón que se encuentra con vista a la calle, sólo plantas que levemente se logran ver por la obscuridad, pero que alegran este espacio físico; también se notan dos siluetas grandes, que se mueven suavemente. A lo lejos se ven las nubes grises que forman figuras entre el cielo y las estrellas; también se distinguen las espesuras de árboles debido a los faroles que alumbran el camino.

Casi no se escucha nada, todo está obscuro y en silencio. Nada más el susurro del aire, ¡sí! Ése aire que mueve suavemente las hojas de los árboles, es un aire fresco que gira y pasa de largo, ¡Ah, qué tranquilidad!, se respira aire puro.

El cielo está lleno de estrellas, todas vestidas de gala, resplandecientes como ellas mismas, s; grandes y pequeñas; algunas solas, otras acompañadas y muchas en reunión, formando figuras para agradar a la luna, que se encuentra despierta, vestida de blanco, reluciente y dispuesta a cobijar a todo el firmamento, segura de sí misma que se da vuelta lentamente en el entorno.

A lo lejos se escucha un sonido que cada vez está más cerca, que corre y corre sin parar, sólo se concreta a silbar; el piso vibra, algo está cerca, muy cerca. ¡Oh! Ha pasado de largo, no se detuvo; al parecer lleva prisa para llegar a su lugar de origen, se va alejando y alejando. Ya no se oye nada, nuevamente el silencio de la noche.

Nuevamente se observa el firmamento, y de repente, cae una estrella que desaparece al instante, pero existen muchas en el cielo, donde todo es tranquilidad por  la noche; un cielo reluciente y lleno de perlas brillantes. Sin embargo, muy a lo lejos se ven luces de colores que brillan y adornan el centro de algún lugar. 

¿Qué pasaría si ningún ser viviente existiera, únicamente el ruido de máquinas que no tengan vida? Qué no se lograra ver ni un lucero en el cielo, ni la claridad de la luna por todo ese esmog que producen las máquinas, destruyendo la naturaleza, en el lugar tan hermoso y lleno de vida que es la tierra.


Maria Rosa Chapuli Xochimitl
Biblioteca Pública "Héroes de la Revolución Mexicana No. 912
Santa María Coronango

Sr. Sabelotodo


Pues bien, les contaré la historia profunda y convincente del Sr, Sabelotodo, cuya familia se dice que fue de China, Mesopotamia, Europa o Egipto. En fin, de dónde haya surgido o dónde haya sido su nacimiento, su familia de muchos pero muchos años atrás tenía el apellido Papiro Pergamino. Se sabe de muy buena fuente, que el Señor Sabelotodo fue de origen muy humilde, pero la fama de su nacimiento lo ha hecho muy elegante e importante hasta la actualidad.

      Su evolución estuvo llena de tantas historias, aventuras, anécdotas y fantasía, que cuando el ser pensante lo perfeccionó, tuvo que elegir cómo lo iba a transformar, para que fuera de la mano con la humanidad y lo respetaran por su valiosa información y por su formalidad.

Al principio de su transformación se encontraban más o menos nueve elementos de su cuerpo, que protestaban continuamente; pues todos querían ser importantes en su evolución.

Entre ellos estaban las Cubiertas. Son dos señoras, que se sentían las más importantes en la transformación del señor Sabelotodo y que por supuesto eran muy presumidas, susurrando en voz baja: .- ¡nosotras seremos las mejores!, porque llevaremos el nombre de la historia que se desee contar a la humanidad.

No obstante la Portada, muy arreglada, les salió al paso, asegurando que ella era la más importante y sobresaliente; dijo: -no solo llevaré el nombre del autor y un título, sino los nombres de todos los que intervengan en la transformación del señor Sabelotodo.

Sin embargo, el Prólogo se introdujo para opinar que todas las partes eran importantes para el objetivo principal de lo acordado en los fragmentos; claro está, se reconocería a cada una de éstas por su intervención en la creación  de este invento y dijo que todas las partes de un cuerpo deben estar unidas para su soporte y  formación, destacando que este maravilloso objeto, al final tendría un nombre con mucha propiedades y sería el mejor amigo de todo aquel individuo que le requiriera.

Mientras tanto, la señorita Colofón, que se encontraba al final de todas las partes y contrapartes, se acercó a los presentes y muy segura  señaló:

-A partir de este momento, se anotarán fecha y nombre del lugar de impresión, dando fe y legalidad de este brillante acontecimiento.

Y entre todos los presentes organizaron un gran festín, invitando a las Guardas y por supuesto, a la amiga Solapa, el señor Lomo, la Sobre cubierta y todas las Páginas que se llegaron para la construcción del señor Sabelotodo; legalizado con todos los derechos que se le asignaron, le pusieron por nombre "Libro".

No habiendo ningún inconveniente se firma esta dedicatoria de puño y letra del autor.


Maria Rosa Chapuli Xochimitl
Biblioteca Pública "Héroes de la Revolución Mexicana No. 912
Santa María Coronango

Las Léperas Damas



 En la calle de La Soledad, colonia Maravillas, de Ciudad Torrealta, había una vez tres mujeres que no eran muy queridas por los niños, aunque sí apreciadas por los papás de esos niños. Se llamaban Dulcilanda Colorada, Reina Cristina de los Cielos y la señorita Chucha Torres.

Las tres mujeres siempre pasaban por el centro del pueblo y como eran solteras y un poquito grandecitas de edad, llamaban la atención con el meneo de su caminar, además el apellido le hacía honor a cada una de ellas.

Delicada Colorada, era una dama muy presentable, tenía las mejillas rosadas, porque cuándo los hombres le lanzaban un piropo, se sonrojaba con los halagos que le hacían los caballeros, mostrando una sonrisa de cortesía y los caballeros susurraban y decían qué dulce es esta dama. Por otro lado, Reina Cristina de los Cielos, una señorita muy alta y muy encopetada que cuando se peinaba se ponía un diadema con un turbante que parecía de oro, su nariz afilada y grande, con un abrigo largo, largo, que al caminar se sentía toda una reina de los cielos.

Y por último, Chucha Torres, una mujer común y corriente, no muy alta, ni colorada, mucho menos encopetada; parecía no interesarle su aspecto, pues usaba unos lentes tan grandes y gruesos, que cuando abría los ojos parecía que quería comerse a todo aquel que pasaba junto a ella. Siempre estaba cargando una sombrilla, que le servía para cubrirse el sol, y para protegerse de cualquier cosa, o simplemente la tomaba como bastón.

Los niños de la calle La Soledad conocían a las mujeres sólo por su aspecto y cada vez que las encontraban les decían de cosas; desde luego, ellas se molestaban volviéndose hacia ellos, muy enojadas.

Un día, uno de los niños llamado Juanito al salir de su casa, mientras caminaba por la calle, se topó con un individuo que lo tomó por los brazos para conducirlo hacia el coche que estaba cerca de ahí; en ese preciso instante, y como arte de magia, apareció una de las damas: nada más y nada menos que la señorita Chucha Torres, que al oír al niño que gritaba, corrió hasta más no poder y con la sombrilla le tiró y tiró golpes al individuo que quería robarse al niño. A partir de ese momento, Juanito les contó lo sucedido a sus amigos; los niños pidieron disculpas a las tres señoritas y prometieron no volverlas a molestar, por lo que sus padres les explicaron que nunca se debe juzgar a las personas por su aspecto, mucho menos sin conocerlas.

María Rosa Chapuli Xochimitl
Biblioteca Pública  No. 912
Héroes de la Revolución Mexicana
Municipio Coronango              



Mi biografía



Mi mamá me cuenta que cuando me iba a tener, la regresaron del lugar donde la atenderían porque todavía no era el tiempo, pero cuando se dirigía hacia la casa, sintió cómo yo me di una vuelta en su vientre y nuevamente se tuvo que regresar con el médico para que la atendieran. Así creo que empieza mi existir; eso sucedió un tres de enero de mil novecientos ochenta y seis.  Así es el día de mi cumpleaños.
Después, cuando entre al kínder, me platica que me gustaba mucho bailar y que ella me decía que no lo hiciera, que me comportara como una niña buena y tranquila también, que era platicona y de todo preguntaba.  Creo que a ella no le gustaba que fuera así, ¿no creen?, pero pienso que no se me quitó.
Luego entré a la primaria; me gustaba mucho,  pero me costó un poco eso de las multiplicaciones, divisiones y raíces cuadradas, pues no me gustan las matemáticas. Recuerdo que cuando iba en quinto grado, me cambiaron de profesora y yo le tenía miedo; por obra del destino, me enfermé de paperas, ésas cosas que te salen a un lado de los oídos y que duelen mucho, que digo mucho, demasiado. Llegó el día de mi graduación en la primaria, fue un día muy especial y bonito.
Empezar la secundaria fue de mucho nerviosismo por que era todo nuevo; me cambiaron de lugar donde estudié la primaria y como era de esperarse, no tenía amigos. El primer año de secundaria fue una total desilusión y comencé a decirle a mi mamá que ya no quería ir a la escuela. Entre pláticas, cambié de opinión después que comencé a tener amigas; todo dio un giro rotundo: me encantaba ir a la escuela. El día de mi graduación me encantó también.
Salí y tomé la decisión de no seguir con mis estudios, por motivos económicos y muchas cosas más, que no piensas para el futuro; ahora puedo decir que me arrepiento de no haber estudiado una carrera, pero todavía puedo lograrlo, ¿no creen? Me puse a trabajar y tenía un novio que lo era todo para mí; me casé y tuve a mi primera nena a los diecisiete años, después la segunda bebé a los dieciocho y la última a los diecinueve. Tres hermosas niñas que son mi adoración y las quiero muchísimo.
En la actualidad estoy viviendo con mis hijas, y resolviendo cosas con mi esposo que no han estado bien estos años; pero yo estoy muy felíz por el trabajo que tengo y quiero seguir adelante con proyectos que en un momento postergué espero realizarlos. Gracias por leerme.


 Karina Ramírez Gómez