jueves, 11 de abril de 2013

De un cuento hacer otro


Hace tiempo, en una pequeña ciudad llamada Puebla, vivía una hermosa adolescente llamada Abril; ella era la hija consentida de Miranda, una mujer que enviudó muy joven, pero siempre se caracterizó por un espíritu de amor y protección hacia su hija.

Abril, siempre había valorado el esfuerzo y sacrifico que hacia su madre por ella; ambas trabajaban elaborando postres, se apoyaban mutuamente y tenían una relación de confianza y amistad.
Sin embargo, todo cambió cuando Abril entró a la secundaria; este mundo era nuevo y diferente, ella deseaba ser popular y que todos sus compañeros se fijaran en ella.
Abril comenzó una amistad con Eloísa, una jovencita muy guapa y muy popular, pero con una mala reputación.
Miranda se dio cuenta del cambio radical que estaba viviendo su hija, aunque al principio eso no le causó ninguna rareza, le pareció interesante que Abril se arreglara más y que tuviera más amigos.
Cierto día, Miranda cayó enferma, Abril tuvo que asumir la responsabilidad de repartir los postres, ella le pidió apoyo a su amiga Eloísa y ambas se dedicaron a entregar los pedidos.
Cuando terminaron de hacerlo, Abril le dijo a Eloísa que debían entregar el dinero a su madre enferma, pero en ese momento se encontraron con Saúl, un jovencito muy guapo, pero con muy malas intenciones.
Eloísa le platicó todo lo que habían hecho y hacia donde se dirigían, Saúl les señaló un atajo y no dejo de mirar a Abril. Ella se sintió muy alagada y decidió hacerle caso.
Ambas amigas se dirigieron por el camino que les había dicho Saúl; iban muy contentas platicando de todo, sin embargo, se dieron cuenta que alguien las perseguía. Abril y Eloísa se atemorizaron y decidieron apresurar el paso,
Se dirigieron a la casa de Saúl que era la más cercana, ambas tocaron con desesperación la puerta de la casa de su amigo.
De pronto se abrió la puerta y salió un señor de aspecto muy raro, las dejó pasar, estaban muy nerviosas; enseguida llegó Saúl, le contaron lo que había visto, él se ofreció en ir a dejar a Eloísa a su casa, ya que no estaba tan lejos.
Abril se quedó en ese lugar, Saúl llegó rápidamente y comenzó a platicar con su nueva víctima, él hacia cualquier cosa por captar su atención y enamorarla más. Ella no se podía resistir a los encantos de ese apuesto joven, la jovencita comenzó a sentirse mareada y se desmayó; Saúl le había puesto en la bebida una droga.
Cuando Abril despertó, se dio cuenta que estaba amarrada y frente a ella estaba Saúl; la miraba fijamente y con un odio que jamás había visto en él.
Saúl le platicó que había llevado a muchas jovencitas como ella a ese lugar con ayuda de Eloísa, le mostró diversas fotografías donde le enseñaba lo que había hecho con cada una de esas niñas, para luego venderlas.
Cuando Saúl estaba a punto de ultrajar a Abril, el viejo misterioso entró a la habitación empujando a Saúl y dejándolo inconsciente; el viejo le dijo a Abril que corriera y que jamás se dejara llevar por las buenas intenciones de la gente, ya que muchas veces, el león no es como lo pintan y podría ser lastimada.
Abril corrió desesperadamente, llegó a su casa, ahí le platicó a su madre todo lo que había pasado, pero sobre todo la gran lección: Jamás dejarse llevar por las apariencias.
Profra. Yareni Anselma Feria Castañeda
Biblioteca Pública No. 759 “Hidalgo”
Localidad: San Lorenzo Almecatla

Uno, dos, tres por mis amigos



Mi amigo se llama Friso, es pequeño y azul como el cielo, un poco gordito con una gran sonrisa, de labios delgados; es un gran líder que ha logrado conducir un centro de desarrollo de su mundo, con lo que logra que sea mejor. Uno, dos, tres por Friso que está en una nube que parece de algodón, tan suave que se puede dormir en ella, jugar, brincar y que viaja a diferentes lugares a través del cielo, impulsada por el aire; a veces se pone más gris dependiendo los lugares y personas con las que se encuentre, y otras, muy blanca como la espuma del mar, irradiando amor y vida.

Mi amiga se llama Anilunita, es una pequeña hada compuesta de dos partes que pareciera se contraponen, pero en realidad la conforman perfectamente ya que una es delicada y tierna como una gota de rocío en primavera, otra fuerte y dinámica que la hace soportar cualquier tempestad. Uno, dos, tres por Anilunita que habita dentro de una orquídea matizada de lila y rosa, en el centro de un ramillete que cuelga de la rama más fuerte de un árbol, situado a la orilla de un gran río que desprende una brisa suave sobre su cauce.

Mi amiga se llama Sombraluz y como su nombre, se aparece justo cuando el sol se empieza a poner, o con el primer rayo al amanecer; no he podido ver su rostro, es juguetona, tierna, a veces se enoja, puede ser agresiva como un león herido o muy dócil. Puede estar libre por un momento o sentirse atada en el remolino de los pensamientos y sentimientos u ocultarse para no dejarse ver. Uno, dos, tres por Sombraluz que se encuentra oculta en mi sueño, entre los matices que se desprenden de mundos paralelos, almacenados en el inconsciente personal y colectivo, entre las cavernas y los bosques, entre el mar y la lluvia, entre la oscuridad y la luz, de ese sueño revelador.
Leticia Montiel Ugarte
Biblioteca “Hilario Galicia Rodríguez”
Ciudad Serdán, Pue.

Un planeta similar al nuestro



El planeta se llama Merluza, se parece al nuestro porque también hay humanidad, seres vivos y mucha agua; la diferencia está en que la gente se ama y se respeta En ese planeta la gente es educada y solo tiene un hijo, no se les permite tener más; los padres educan muy bien a sus hijos. Aquí no hay necesidad de trabajar, pues ellos mismos labran su tierra para tener qué comer, se dedican a criar animales de granja y a la pesca; hay muchos ríos donde beber agua, ahí se bañan. Visten con pieles de animales y ellos hacen su propia ropa, se cuidan entre sí y no hay animales salvajes, todos son domésticos, aunque sean muy grandes o pequeños; los niños juegan, van a la escuela y se divierten, pero sobre todo, son felices.
No hay contaminación, porque ellos se transportan en bicicletas o caminan, no hay discriminación, todos son iguales y se respetan.
En nuestro planeta la gente ya no se respeta, no se quiere y hay mucha guerra; la gente tiene muchos hijos más de dos o tres, los mal educa, y si no, pues los regalan o los abandonan. No cuidamos el agua, las plantas, los animales; hay que trabajar muchísimo para ganarse unos cuantos pesos, para medio vivir en un mundo de materialismo. Vestimos y queremos tener más y más cada día.
Los niños ya no salen a jugar a la calle, porque se los roban y les pasa de todo; ya no hay niños felices, se suicidan a muy temprana edad. La contaminación y la discriminación abundan, pero carecemos de lo principal, el respeto y amor.

Había una vez un niño que llegó a Merluza y venía del planeta Tierra; Fango, el niño de Merluza lo recibió con mucho cariño, le abrió la puerta de su casita hecha de palma y le dijo:
-Aquí es el lugar donde vivirás de hoy en adelante.
Pedro, quien es el niño que vino del planeta Tierra, se quedó muy sorprendido de ver cómo se vivía en ese planeta; lo primero que le preguntó fue:
-Y tú ¿porqué no tienes zapatos, porqué vistes así?
Fango le respondió:
-Porque aquí no es necesario tener todo eso, ¡ven, te mostraré qué lindo es estar aquí!
Salieron de paseo, fueron al rio, a comer fruta de los árboles, a pescar, a jugar y a Pedro le encanto estar ahí; vio que todo era diferente a su mundo y decidió que jamás regresaría a la Tierra y que se quedaría en Merluza, porque allí sí hay de todo lo que él soñó, amor, respeto, igualdad y un planeta limpio. Jamás volvió, creció y se quedó por siempre en Merluza.

Celia Hernández López
Biblioteca pública de San Lorenzo Almecatla

¡Un, dos, tres!



Vanedora es una adolescente de 15 años de edad,  alta y morenita, con el cabello rizado, de ojos cafés y grandes; usa  ropa blanca, porque es su color favorito, y zapatos rojos.
¡Un, dos tres por Vanedora que está en un lugar marrón y tiene forma de cajita de música! Ella está exactamente escondida en su patio trasero, a un lado de su lavadora gris.

Marluz: es una señorita de 22 años de edad, tiene la piel blanca con muchas pecas en la cara,   el cabello rojo y ojos verdes; usa un pantalón de vestir blanco y una blusa roja con zapatos y bolsa negros, está muy sonriente.
¡Un, dos, tres por  Marluz, que se encuentra en la cabaña de un bosque!  El lugar es muy verde porque hay muchos pinos y se siente mucho frio; ella esta exactamente enfrente a la chimenea  encendida,  calentándose las manitas.

Jocul : es un maestro de 33 años de edad, alto, de tez blanca, con cabello castaño, de ojos medianos; va vestido con una sudadera blanca y un pantalón de mezclilla azul y lleva tenis. Es muy serio e inteligente.
¡Un, dos tres por Jocul ! El está en un lugar lleno de libros antiguos, exactamente en el estante número 45, donde se encuentran los tomos de Química.

CELIA HERNANDEZ LOPEZ
BIBLIOTECA PÚBLICA DE SAN LORENZO ALMECATLA

reencuentro en el adios


El hombre miró el sello postal en el sobre y suspiró. Dobló la carta con cuidado y la metió en la enorme bolsa de su abrigo gris Oxford. Elevó la mirada al cielo como esperando que la respuesta estuviera escrita en el cóncavo azul.
Caminó y caminó imaginando con gran emoción lo escrito, por lo que tantos años había esperado; todo le era gris, pues esperaba que la carta le trajera color y alegría a su vida. Al llegar a su casa miró,  frente a él estaba un espejo, observó su  reflejo detalladamente, su piel ya desgastada por el sol, algunos cabellos blancos y pliegues en la cara que le fueron marcando los años, consumiendo su vida, sin darse cuenta de ello.
Fue entonces que recordó parte de su pasado… Joel amaba a Amelia, jóvenes aún. Ella era de una posición económica más alta que él.  Amelia se enamoró del hijo de su empleada, juntos estudiaron desde niños y con la convivencia a diario se enamoraron. Hasta que el padre de Amelia se dio cuenta y muy molesto la llevó a vivir a otro país. En su última noche, se despidieron entregando uno al otro su amor, se juraron algún día estar juntos. Ella le prometió volver para quedarse a su lado.
Joel durante muchos años no amó a nadie como a ella, siempre se veía solo y su semblante era triste; siempre esperaba aquellas cartas que le enviaba su amada, en las que soñaba que le dijera “ya volveré”.
Después regresó al presente y sacó de la enorme bolsa de su abrigo la carta. En ella decía:

Para el amor que aún me espera
Joel:
Sé que han pasado casi 20 años y en todo este tiempo sólo he pensado en volver y estar a tu lado, entre tus brazos; deseo besar nuevamente tus labios que aclaman mi nombre y embriagarme de tu aroma, desvanecerme contigo de pasión.
 He visto muchas lunas como ésta. La vida no se detiene, me miro al espejo y empiezo a darme cuenta que he desperdiciado mi tiempo, que me hubiera gustado aprovecharlo a tu lado. Mi corazón me dice que aún me esperas ansioso. Quiero estar contigo, quiero pasar mis últimos años junto a ti.
 Por el amor y obediencia a mi padre, no estuve contigo; sin embargo, hoy estoy triste pues mi padre ha partido. A pesar de eso debo decir que hoy mi alma se llena de esperanza al pensar que no hay nada ya que pueda impedir partir a tu lado. Estoy dispuesta a buscar la felicidad.
Tu respuesta está en esta carta porque…
Interrumpe la lectura al escuchar el timbre de la puerta ring, ring, ring, ring. Se apresura a abrirla para continuar leyendo, pues su corazón latía muy rápido y tenía sentimientos encontrados; sentía un ligero cosquilleo en el estómago, un nudo en la garganta que no le dejaba pasar los tragos amargos de su vida y los ojos brillosos queriéndole brotar gotas de agua salada, por el contenido de la carta.
Al abrir la puerta halla una mujer bella, con vestimenta elegante color negro, pero mostrando el paso de los años en su rostro.  Con palabras suaves dijo:
-¿Es casa de Joel?
-¿Sí, en que puedo servirle?
Como una niña sonriente y demostrando felicidad se echó a sus brazos, diciéndole:
-Yo soy la respuesta a tus cartas.
Joel se quedó anonadado, no tenía palabras, no sabía cómo actuar, se quedó en suspenso por un minuto. Nuevamente la voz suave y tierna:
 – ¡Sí, soy yo! He venido  a quedarme a tu lado para siempre, mi amor.
Al reaccionar, brotaron gotas de agua salada que rodaron sobre sus mejillas. Y le dio un fuerte abrazo, diciéndole;
 -¡Sabía que regresarías! ¡No puedo creerlo!
Su mirada recorrió todo el cuerpo de Amelia.
– Has cambiado, pero sigues aún muy hermosa; todo este tiempo solo pensé en ti; esta última carta es la mejor que he recibido.
Tomó la carta entre sus manos y leyó la última línea que decía:
 Siempre te amé y ahora regreso a tu lado, ya no esperes. Mañana a primera hora viajaré, te buscaré.
Atentamente,
Amelia.
 Gracias por esperarme, hasta pronto.
La emoción fue tan grande para Joel que la disfrutó muchísimo y esa noche se amaron. Todo parecía unirse al amor, pues la luna se encontraba en su mejor resplandor, parecía que sonreía al ver la fusión del amor; la habitación se cubrió de ternura, amor, pasión y volaban ambrosías de te amo. Sin límites disfrutaron de esa noche como si fuese la primera  vez en sus vidas.
Joel la abrazó fuerte, como no queriendo separarse jamás, le dio un beso en la frente, diciéndole:
 - He alcanzado la felicidad total, gracias mi amor.  Amelia, siempre estaré contigo, más allá de mi muerte.  No te vayas de mi lado, por favor. Amelia sonriente le contestó:
-No temas, que mañana cuando despiertes, seguiré a tu lado.
Los dos abrazados y felices por estar juntos después de tantos años de separación. Cerraron los ojos para dormir, escapándoseles un suspiro. Aunque para Joel fue el último soplo de su corazón. Al alba del día siguiente Amelia despertó y se dio cuenta de que Joel había fallecido. Triste y sin entender lo que había sucedido, con llanto, gritos y reclamos miró al cielo y dijo:
-¿Por qué? ¿Por qué? Dios mío, ¿por qué te lo llevas ahora que al fin podíamos estar juntos?
Pero el llanto y los reclamos ya eran en vano, no había nada por hacer.  Con un beso en la frente, Amelia se despidió.  Tristemente entendió que lo tenía que dejar partir, pues sabía que hasta el último instante de su vida le regaló su corazón y que él había prometido siempre estar a su lado.


TERESA JUAREZ SORIA
BIBLIOTECA PUB. MPAL.
HIGINIO AGUIRRE GOMEZ 3210 

miércoles, 10 de abril de 2013

(Del cuento de Caperucita Roja)


 Wendy Escritora
Había una vez una niña llamada Wendy Escritora, ya que su mejor amiga le regaló una libretita rosa, en la que no paraba de escribir todas las historias que se le ocurrían. Un día, la mama de Wendy la mandó a casa de su tía, que estaba dormida, para que le llevara en una caja gelatinas, hot cakes y hot dogs.
Su mama le dijo:
-No te apartes del camino de siempre, ya que en México hay muchos vagabundos.
Wendy Escritora iba escuchando su iPod por el camino que su amiga le había indicado y, de repente, se encontró con un vagabundo quien le dijo:
-Wendy, Wendy, ¿a dónde vas?
-A casa de la tía de mi tía a llevarle gelatinas, hot cakes y hot dogs, contestó ella.
-¡Vamos a hacer una carrera! Te dejaré a ti el camino más corto, o sea, en el metro y yo el más largo, en autobús para darte ventaja.
Wendy aceptó, pero  no sabía que el vagabundo la había engañado.
El vagabundo llegó antes y asaltó a su tía, pues estaba dormida.
Cuando ésta llegó, llamó a la puerta.
-¿Quién es?-, dijo el vagabundo vestido de la tía.
Soy yo-, respondió Wendy.
-Pasa, pasa, sobrinita.
-Tía, qué ropa más sucia tienes-, comentó Wendy extrañada.
-Es para no lavar tanto.
-Tía, tía, qué cabello tan sucio tienes.
-Es para verme mejor.
-Y qué mal hueles, tía".
-Es para no gastar agua en bañarme.
-Y qué piedra tan grande tienes.
-¡Es para golpearte mejor!-
Wendy empezó a correr por toda la mansión de su tía con el vagabundo tras ella. Pasaban por allí unos policías y al escuchar los gritos, se acercaron con sus armas. Al ver al vagabundo le dispararon; luego sacaron a la tía dormilona de la cama y la desataron. Así que Wendy, después de este susto no volvió a desobedecer a su amiga. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

CELIA HERNANDEZ LOPEZ
BIBLIOTECA PÚBLICA DE SAN LORENZO ALMECATLA PUE

Un mundo sin personas y sin animales


El Bachillerato General Oficial 5 de Mayo es del tamaño de una hectárea, tiene tres entradas, la principal, la secundaria y la que está en la parte trasera de la escuela; su patio es algo pequeño y hay tres jardines uno triangular y los otros dos rectangulares. Cuenta con dos cooperativas una al lado del laboratorio y la otra al lado derecho de la primera. Hay seis aulas de tamaño regular, cada una tiene 45 bancas, un pizarrón blanco, ventanas, piso de cerámica y son de color amarillo con blanco.

Un laboratorio computacional con 15 máquinas, un pizarrón blanco, piso de cerámica, un escritorio, ventanas, una puerta y una reja.
Baños para hombres y mujeres, los cuales se encuentran debajo del laboratorio de computación.

En el Laboratorio para hacer experimentos hay una pequeña bodega, además de que ahí también se encuentra el consultorio médico.

La dirección de la escuela con dos oficinas para las secretarias, un escritorio para los profesores, un garrafón de agua, una pizarra que marca los eventos de la escuela, una impresora, una fotocopiadora, asientos y materiales escolares. A un lado, la oficina de la directora que tiene un escritorio y papeles importantes. Y arriba de la dirección está la biblioteca que tiene una pantalla plana, una computadora, libros, mesas y sillas, y sobre todo los trofeos.

Y de ahí en fuera, todo lo demás está desocupado pues hay planes para construir palapas y canchas deportivas. Pero eso sí, toda la escuela se encuentra bardeada.


María Elizabeth Duran García
Biblioteca Pública Mpal. “M Hidalgo” No. 759 Sn Lorenzo Almecatla Pué.

ORanut


Onarut es un planeta que tiene características iguales a la Tierra como sus ríos, mares, su vegetación, animales terrestres y acuáticos, cambios de clima, lluvias en temporadas, sus divisiones políticas, pobladores, casas, componentes electrónicos, tecnología, inventos y religión
Aunque también sus diferencias como que sus ríos y sus mares son grandes, su vegetación es completamente verde limón; sus animales terrestres son en su mayoría grandes o pequeños, casi no hay medianos, los acuáticos son muy lentos y de tamaño regular.  Tiene muy pocos cambios de clima, sólo llueve en los meses de marzo y abril, hace demasiado calor en diciembre;  cuenta con pocos inventos, componentes electrónicos, su religión es natural,  nada más creen en la Madre naturaleza.
En el planeta de Onarut habitaba una niña de nombre Venus de 7 años, de piel blanca, ojos miel, cabello rizado y largo, que le gustaba nadar en el rio más grande del estado de Aolanis, un hermoso lugar de extensa vegetación y un gran número de especies terrestres y acuáticas como el tigre negro y el delfín color melón; ése era su pasatiempo favorito de la temporada de verano y en invierno solo salía a hacer muñecos de nieve pues es lo único q podía hacer durante el mes de diciembre.
Un día, su primo Hirushi fue a visitarla en diciembre, temporada en que suele hacer demasiado calor; en una ocasión en que fueron de paseo sucedió algo sorprendente, vieron a una especie totalmente diferente a las que conocían; al principio se asustaron pero después se encariñaron tanto que durante los últimos días que Hirushi permaneció al lado de Venus, iban días y tardes a verlo.  Cuál fue su sorpresa, cuando aquel animal tuvo tres crías, las cuales se encontraban en tan mal estado que decidieron llevarlos a su casa para que sobrevivieran.
En cuanto llegaron a su casa, su madre se impactó al ver dicha especie que era, nada más y nada menos, que un hermoso conejo de bengala (blanco con rayas negras); una vez que se enteraron cuál era su nombre y que éste era totalmente inofensivo, comenzaron a darles cuidados para que se recuperaran.
Los días pasaron y los animalitos se mejoraron pero la madre murió, así que se los quedaron;  como Hirushi tenía que regresar a Aronus,  Venus le regaló uno de los conejitos en símbolo de su amistad para que estuvieran siempre unidos, pues no era suficiente con saber que la misma sangre corria por sus venas ahora eran amigos y esos conejitos eran símbolo de ello.
Hirushi  volvió a su estado, pero a pesar de la distancia siguieron en comunicación y su amistad duró, se fortaleció; y aquellos conejitos crecieron tan bonitos, que después la gente se enteró de su existencia y abrieron varios centros de venta para todos los que querían uno de estos extraordinarios animales.


María Elizabeth Durán García
Biblioteca Pública Mpal. “M. Hidalgo “No. 759 Sn. Lorenzo Almecatla, Pué.

El Parque


Estoy en el parque de mi comunidad, siento un rico y sabroso calor, el día está muy agradable, aunque a lo lejos observo algunas nubes. Los arboles están un poco tristes por la época invernal, hay flores muy bonitas que no se secan a pesar del frio y de las heladas, las rosas tienen un aroma a durazno, lucen radiantes con el sol;  corre un ligero aire, veo mucho movimiento. Los variados puestos de antojitos, frutas frescas, elotes, quesadillas, cemitas, tacos, helados, nieves, paletas de hielo de diferentes sabores, todo se antoja. Hay algo que me impresiona, me encuentro frente a ella, la fachada de la iglesia; en su torre tiene decorados de talavera que sobresalen y se ve muy bien;  para   que la comunidad se entere que va haber  una Celebración  Eucarística es a través del toque de las campanas  que en estos momentos se están escuchando;  en el atrio de la iglesia lucen dos fuentes grandes y frondosos jardines muy bien cuidados.
El parque es pequeño pero agradable, el vaivén de las  palmeras y ficus se hace presente, lámparas para alumbrar en la noche, los botes para la basura; en el centro hay una fuente pequeña y en cada fiesta del pueblo o acontecimiento importante, la encienden para que luzca en estos eventos. Tiene ocho bancas y sobre los pequeños muros de las jardineras también se pueden sentar; el kiosco no puede faltar. Junto a este parque pasan muchos carros, van, vienen, en fin, tantas cosas; al lado de la iglesia se observa un depósito grande, muy grande de agua y las fachadas de las casas que rodean el parque se ve bien.
Ma. de los Angeles Osorio  Morales
Biblioteca Pública Núm. 759  “HIDALGO”
San Lorenzo Almecatla, Puebla

Un amor imposible



El hombre miró el sello postal en el sobre y suspiró. Dobló la carta con cuidado y la metió en la enorme bolsa de su abrigo gris Oxford. Elevó la mirada al cielo como esperando que la respuesta estuviera escrita en el cóncavo azul.

Luis Ángel caminó hacia su casa, llegó, encendió la chimenea, se preparó un café. Sacó la carta del abrigo y se dispuso a leerla.

“Solo quiero que sepas que te amo, que fuiste lo más importante en mi vida, desde el momento en que te conocí me enamoré de ti. Nunca imaginé que alguien llegaría a ser tan especial para mí. El haberme apoyado en los momentos más difíciles y cada uno de los detalles que tuviste, nunca los olvidaré.
Tuve que tomar una decisión porque lo nuestro no podía seguir, me enteré de algo horrible y no pude decírtelo de frente.
Mi madre antes de morir, me dio una foto de mi padre, al que tú sabes bien,  yo no conocía. Créeme que me dolió cuando la vi, quería morirme, no podía creerlo.
Lo busqué y hable con él para saber la verdad; me dijo que se había enamorado de mi madre, pero que él tenía a su esposa y a su hijo y no podía dejarlos. Después no supo más de ella.
Me pidió perdón por todo el daño ocasionado. Salí desconcertada porque nadie tenía ninguna responsabilidad. Te envió la foto y espero me comprendas y lo perdones a él.
Deseo que encuentres en tu camino a una buena mujer, que te ame y te de lo que jamás podré darte yo.”

No daba crédito a lo que decían aquellas líneas, que su amada Mildred le escribió con tanta desilusión. Al ver la foto, subió a su auto para buscar a su padre, no pudo controlarlo y chocó contra un árbol. El joven murió.

La chica recibió el cuerpo de su hermano y le dio sepultura. Al poco tiempo conoció a José Guadalupe y tuvieron a un hermoso niño y lo llamaron Luis Ángel.

Biblioteca: Sor Juana Inés de la Cruz
Acajete, Puebla
Elaboro: Edith Barranco Coria
Pececito de Oro